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El Real Madrid empató frente al Girona en el Bernabéu y ha dicho adiós a cualquier opción para ganar el campeonato nacional de liga. El conjunto blanco no fue capaz del empate a uno en su estadio y el FC Barcelona tiene la oportunidad de ponerse a nueve puntos faltando tan solo siete encuentros. Ya no hay nada que hacer. Triste, pero cierto.
Esto hace que la temporada quede aferrada a lo que suceda el miércoles en el Allianz Arena frente al Bayern de Múnich. Los pupilos de Álvaro Arbeloa tendrán que intentar remontar el 1-2 de la ida para llegar a las semifinales de la Champions.
Precisamente, el ya mencionado Álvaro Arbeloa está en el alambre. Su continuidad solo depende de lo que ocurra en Alemania. Hay posibilidad de que continúe sin ganar, aunque para ello es fundamental que el equipo siga avanzando en la máxima competición continental. Si hay una eliminación en tan solo tres días, Florentino Pérez buscará alternativas de cara a la próxima temporada y será entonces cuando empiecen a sonar con fuerza nombres como el de Klopp, Emery, Allegri e incluso Didier Deschamps, que ha sido el último que se ha relacionado con el Real Madrid.
Contentos con Arbeloa, pero no podría seguir
Las altas esferas de la institución madridista están satisfechas, en cierto modo, con la labor que viene realizando Álvaro Arbeloa hasta el momento, especialmente por la apuesta que ha hecho en la cantera. Desde que llegó lo ha demostrado, sobre todo con su confianza en Thiago Pitarch. Las personas más cercanas al presidente sostienen que eso le honra y que ha sido bastante atrevido.
En cambio, si el Real Madrid queda K.O de todo esta semana que viene, la realidad es que no habría ningún argumento de peso para seguir con el mismo entrenador a partir de la siguiente temporada. La situación es, cuanto menos, muy delicada, no solo para el míster, sino para el resto de la institución.
Al borde del fracaso
El madridismo debe de ser consciente de que su equipo, una vez más, vuelve a estar al borde de un nuevo fracaso. Estas dos últimas temporadas no han sido nada sencillas y en Valdebebas saben que deben de hacer autocrítica. No les queda otra, puesto que ya no queda nada de aquel equipo que conquistó la Decimoquinta en Wembley. Era el 2024.
Ha llovido desde entonces. Está claro que el Real Madrid volverá porque siempre lo hace, pero es necesario diagnosticar el problema y actuar desde este mismo verano. De hecho, ya hay movimientos en este sentido, aunque todavía no se puede tirar la campaña. Queda una última bala, aunque, pase lo que pase, se tendrán que reconocer errores, particularmente en las competiciones nacionales.