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La inminente llegada de José Mourinho al Real Madrid es el as que tenía guardado bajo el brazo Florentino Pérez para buscar un nuevo impulso en la plantilla, demasiado tensionada en una presente temporada que ha acabado sin títulos por vez primera desde 2021. El acuerdo entre el todavía entrenador del Benfica y el presidente madridista es una realidad -está previsto que se anuncie su fichaje la próxima semana, si no surgen candidatos tras la convocatoria de elecciones-, y es el primer paso para abrir una nueva etapa -la segunda para Mou en el Santiago Bernabéu- que, a su vez, cierra un ciclo con la marcha, ya confirmada por el club, de Dani Carvajal tras más de dos décadas en la entidad.
Precisamente, el canterano es uno los pocos futbolistas que ha coincidido con Mourinho del actual plantel, ahora dirigido por Álvaro Arbeloa. El actual capitán de los blancos estuvo presente en la campaña 2011/2012 con el primer equipo... aunque a medias. Carva no llegó a debutar, aunque siempre estuvo en los planes a largo plazo de 'The Special One'. Junto al lateral, sólo Thibaut Courtois, en el Chelsea, y Dean Huijsen, en la Roma, han estado a las órdenes del técnico de Setúbal, que regresará a Chamartín 13 años después de su salida. Mou, apreciado por la planta noble del Bernabéu, dejó un gran recuerdo en Florentino, que ha sido clave para que su retorno al club deje de ser una utopía y se convierta en realidad.
De esta forma, y a excepción de un par de casos después de que Carvajal no vaya a continuar, la segunda etapa de Mourinho en el Madrid comienza teniéndose que enfrentar a jugadores que, en el terreno personal, son completamente desconocidos por el míster. Algo que, por otra parte, no es una situación nueva para el portugués, que tomará los mismos pasos que Carlo Ancelotti cuando, con 62 años y estando en el Everton, aceptó la oferta de Florentino para relevar a Zinedine Zidane, que también había regresado antes para inaugurar su segundo ciclo con el cuadro merengue. En este caso, Mou tiene 63 primaveras y, aunque ha estado alejado de la élite en los últimos años, no ha perdido ni la ambición ni el carácter fuerte y aguerrido que ya sacó a relucir entre 2010 y 2013 en el Madrid.
Un nuevo reto para Mou
El inminente desembarco de Mourinho en Valdebebas ilustra a la perfección que, a pesar de que muchos le consideren un ‘abuelo’, continúa aceptando desafíos profesionales de primer nivel. Porque en el Madrid tiene mucho trabajo por delante, empezando por crear un clima de trabajo regular y constante que priorice el orden, la disciplina y el compromiso colectivo en un vestuario que está más tirante que nunca. La búsqueda de un líder y el capítulo de los fichajes es otra asignatura pendiente, sin olvidar que a Mou le tocará también construir su propio ‘staff’. Todo ello con el objetivo de volver a competir para ganar. Un reto mayúsculo que, como hace 16 años, ha aceptado con gusto.