Añadir Defensa Central como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Joan Laporta protagonizó una escena durante la celebración de la Champions del Barça femenino que está dando mucho que hablar en redes sociales. El presidente del club azulgrana no dudó en coger de la cintura, y por la espalda, a la capitana de la plantilla culé, Alexia Putellas, mientras celebraban la conquista del cetro continental. La imagen está corriendo como la pólvora por las redes sociales, cuestionando con qué derecho Laporta puede agarrar de esta forma a una de las jugadoras.
La polémica está servida, después de que Laporta haya vuelto a pasarse de la raya. Esta vez lo ha hecho durante la celebración de la Champions femenina, un momento muy efusivo en el que no midió las consecuencias de sus actos, agarrando por la cintura a Alexia Putellas para 'obligarla' a bailar con él.
Indignación entre los aficionados por el gesto de Joan Laporta con Alexia Putellas
El gesto de Laporta ha desatado la indignación de muchos aficionados, tanto culés como no culés. Otros, como era de esperar, defienden a Laporta porque para ellos no hay nada que haga el presidente azulgrana que esté mal. En cualquier caso, la escena no resulta nada edificante. Un Joan Laporta eufórico demostrando que le falta educación, que le faltan modales y que trata a las propias futbolistas de su equipo de una manera tan brusca y poco elegante.
🤪 LAPORTA, DESATADO en la celebración de la Champions League Femenina.
— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) May 24, 2026
📹 @marccnunezz pic.twitter.com/spQcR3Ma0V
Muchos han tratado de justificar lo sucedido en base a la euforia del momento. No obstante, y salvando las distancias, Luis Rubiales también estaba eufórico cuando le plantó un beso a Jenni Hermoso y eso no le libró de ser juzgado. Repetimos, salvando las distancias. En esta ocasión, se trata más de un gesto maleducado que otra cosa.
Es lo que nos hemos acostumbrado a ver en el Barça: Laporta gesticulando como si fuera un aficionado en la barra de un bar, comportándose de manera totalmente fuera de lugar para una persona de su cargo. Una cosa es la naturalidad, y otra la vulgaridad, el mal gusto. Y de esto va sobrado el amigo Jan.
Joan Laporta ha perdido las formas en numerosas ocasiones, no es nada nuevo
No es la primera vez que vemos a Laporta en este tipo de situaciones. Le hemos visto hacer cortes de manga, le hemos visto bañado en champán en una discoteca a altas horas de la madrugada, le hemos visto saltando con sus directivos, cantando y bailando como un aficionado más. En ocasiones, este tipo de imágenes son necesarias para demostrar que los presidentes también sienten y padecen. Pero cuando es algo tan repetitivo y constante, demuestra simplemente que no sabe guardar las formas.
Habría que preguntarle a Alexia Putellas si se sintió incómoda o no, aunque quizá lo negaría para no darle mayor importancia, pero entre los aficionados que han visto la imagen hay muchos que consideran el gesto inadecuado y hasta un poco obsceno. Una falta de respeto para una futbolista que acababa de lograr un gran éxito para su club.