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El 'Caso Negreira' proyecta una oscura sombra sobre el futuro europeo del FC Barcelona, especialmente después del envío del Real Madrid a la UEFA de un escrito exigiendo medidas. Aunque el club azulgrana no ha sido condenado judicialmente hasta la fecha y mantiene que los pagos realizados al exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, Enríquez Negreira, no influyeron en resultados deportivos, la UEFA dispone de mecanismos disciplinarios para actuar al margen de la justicia ordinaria.
Hay precedentes de clubes expulsados de competiciones europeas por casos de corrupción a lo largo de las últimas décadas. La historia demuestra que la UEFA no necesita una condena penal firme para imponer sanciones deportivas si se considera que la integridad de las competiciones se ha visto comprometida.
El primer nombre que se viene a la mente es el de la Juventus de Turín. El club italiano fue protagonista del escándalo 'Calciopoli' en 2006, una trama de compra de árbitros que provocó su descenso a la Serie B y la retirada de los títulos nacionales obtenidos durante el tiempo en que tuvieron lugar estos hechos. Aunque aquella sanción fue impuesta por las autoridades deportivas italianas, marcó un precedente sobre el castigo a aquellos clubes que comprometen la integridad de las competiciones.
El caso VA-OM, el Olympique de Marsella quedó un año fuera de la Champions
El caso más comparable con el 'Caso Negreira' es probablemente el del Olympique de Marsella en el año 1993. Tras conquistar la Copa de Europa, el club francés se vio envuelto en el escándalo VA-OM. Se produjeron intentos de soborno a jugadores del Valenciennes para que se dejaran perder en el partido previo a la final europea. El Marsella perdió ese año el título de campeón francés y no pudo defender el título de campeón de Europa al año siguiente, tras ser excluido por la UEFA de las competiciones europeas. Además, tampoco pudo disputar la Supercopa de Europa ni la Copa Intercontinental.
Otro precedente importante es el del Fenerbahçe turco. La UEFA excluyó al club otomano de las competiciones europeas durante dos temporadas tras una investigación relacionada con amaños de partidos. También en Turquía, el Besiktas fue expulsado de las competiciones europeas durante una temporada por su implicación en investigaciones relacionadas con manipulación de encuentros. La sanción fue confirmada posteriormente por el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).
En Grecia, los clubes Olympiakos Volou y Kavala fueron excluidos de las competiciones europeas tras verse implicados en escándalos de amaño de partidos. La UEFA entendió que los hechos suponían una amenaza directa a la integridad de sus torneos y aplicó sanciones que les impidieron participar en Europa.
El caso del Skënderbeu, uno de los más contundentes
Uno de los castigos más contundentes de la historia fue el impuesto al club albanés Skënderbeu. Tras diversas investigaciones por manipulación de partidos y apuestas deportivas, la UEFA decidió excluir al equipo de las competiciones europeas durante diez años. La sanción fue posteriormente respaldada por el TAS.
El último ejemplo de la política de tolerancia cero de la UEFA ante la corrupción es el club montenegrino Arsenal Tivat, que fue sancionado también con diez años de exclusión de todas las competiciones europeas después de que la UEFA concluyera que había participado en amaños de partidos relacionados con la Conference League.
La gran diferencia entre el 'Caso Negreira' y algunos de estos precedentes es que, hasta la fecha, no existe una resolución judicial que haya acreditado la compra de partidos o la alteración de resultados de manera concreta. Sin embargo, la UEFA ha sostenido históricamente que la mera vulneración de los principios de integridad deportiva puede justificar sanciones independientes de las decisiones de los tribunales nacionales.