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Nico Schlotterbeck es uno de los centrales que más noticias ha generado en los últimos meses. Primero por las dudas con su futuro y también por su presencia en el Mundial que se ha terminado con una grave lesión. Pero cuando acabe toda esta vorágine, el jugador alemán podría buscar regresar a sus orígenes para desconectar.
Waiblingen fue la ciudad donde nació Schlotterbeck, situada a unos 15 km al noreste de Stuttgart. Se trata de un municipio que atrapa debido a su pasado medieval, que todavía se refleja en sus calles. Pasear admirando su arquitectura es un deleite para el central germano y para todos los visitantes.
Un pueblo medieval al suroeste de Alemania
Schlotterbeck comenzó a dar sus primeros pasos en Waiblingen, un pueblo medieval de 57.000 habitantes. La primera mención a esta localidad data del año 885, cuando apareció escrito por el emperador carolingio de Occidente Carlos III el Gordo.
Waiblingen destaca por su ambiente tranquilo como pueblo en el extrarradio de Stuttgart. Lejos de la fiesta y la vida nocturna que puede tener este último, es un enclave para desconectar. Y el hecho de estar en un lugar tan pintoresco ayuda a eso.
Las casas de madera de Waiblingen
Una de las primeras cosas que salta a la vista al llegar a Waiblingen son sus tradicionales casas de madera. Esta arquitectura le da un ambiente medieval a la población. Sobre todo porque parecen sacadas de cualquier cuento por las preciosas imágenes que nos dejan.
Pasear por sus calles es dejarse atrapar por este tipo de construcciones que siguen vigentes hoy en día. De hecho, muchas de las construcciones modernas son casas renovadas con el entramado de madera del pasado. Siguen manteniendo la estética que parece sacada de siglos atrás.
El caso antiguo de Waiblingen
El casco antiguo de Waiblingen rezuma historia desde que se empieza a recorrer las calles dentro de las murallas medievales. Se conservan gran parte de estas, además de torres defensivas como la Hochwachtturm. Combinan con las casas de madera creando imágenes muy peculiares.
Las murallas medievales de Waiblingen fueron levantadas a lo largo del siglo XIII. La presencia y el dominio en la ciudad de los condes de Württemberg supuso un gran empuje a su desarrollo. Por eso, a partir del año 1250, se tomaron muy en serio la defensa de la población.