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El Real Madrid está molesto con el arbitraje que llevó a cabo Alberola Rojas en el encuentro frente al Girona. En el club blanco no logran comprender el motivo por el que no señaló la pena máxima sobre Mbappé. El codazo es más que evidente.
Tampoco se olvidan de que Trujillo Suárez es el trencilla que estaba en el VAR. Prueba de ello es que la entidad tiene previsto solicitar los audios del VAR en esa acción. Voces autorizadas de Valdebebas estiman que es uno de los penaltis más claros de lo que va de temporada.
Esta manera de actuar no es nueva en el Real Madrid. Conviene resaltar que en febrero del pasado año ya solicitaron exactamente lo mismo para ver la forma en la que se había juzgado la famosa entrada de Carlos Romero a Kylian Mbappé en aquel encuentro ante el RCD Espanyol. Como recordaréis, esa acción marcó un antes y un después en ese campeonato nacional de liga y la institución madridista presentó una queja formal ante el Comité Técnico de Árbitros (CTA).
Razones para quejarse
La jugada en la que Mbappé sufre un claro penalti ha dado la vuelta al mundo durante este fin de semana. Nadie logra encontrar razones por las que la acción quedó en nada, a pesar de que el astro de Bondy terminó con el rostro lleno de sangre. Tampoco hay que olvidar que la realización del partido omitió esas imágenes en las que se veía al galo tendido sobre el terreno de juego y con su cara ensangrentada. Esto, indudablemente, no es propio de una competición seria.
Este último aspecto tampoco pasa desapercibido para Florentino Pérez y su gente más cercana. Sin lugar a duda, cuesta no pensar mal al respecto de todo lo que rodea a esta competición que preside Javier Tebas.
Lugar para la autocrítica
El hecho de que el Real Madrid esté harto de los arbitrajes y vaya a solicitar esos audios no significa que no haya lugar para la autocrítica dentro de la casa blanca. Son conscientes de que la temporada va camino de ser un auténtico fiasco y que en pleno mes de abril ya solo queda la Champions.
Actualmente, la diferencia respecto al FC Barcelona es de 9 puntos y tan solo faltan 21. Por tanto, es evidente que los culés están muy cerca del título y esto, en esta ocasión, no se debe única y exclusivamente a los arbitrajes.
El madridismo está enfadado con su equipo y, realmente, decepcionado con la manera en la que se está desarrollando el presente curso. Al igual que ha pasado en otras ocasiones, la Copa de Europa hará que el curso sea histórico o, por el contrario, lamentable. Ciertos sectores de la hinchada están cansados de verse en esta situación. Desde 2008 no se consiguen dos ligas consecutivas, siendo este un balance nefasto.