El refugio favorito de Bernardo Silva para descansar: a 1 hora de Madrid, un castillo medieval del siglo XI y una torre del siglo XVI declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Bernardo Silva apuesta siempre que pueda por esta ciudad europea para recargar pilas y desconectar del foco mediático

Bernardo Silva recurre a esta ciudad para pasar su tiempo libre y desconectar
Bernardo Silva recurre a esta ciudad para pasar su tiempo libre y desconectar

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Bernardo Silva lleva años instalado entre la élite del fútbol europeo. El internacional portugués ha desarrollado buena parte de su carrera lejos de casa, primero en Francia y después en Inglaterra, donde se convirtió en una de las grandes figuras del Manchester City. En estos momentos, está en la órbita de los dos grandes equipos de la capital de España, es decir, Real Madrid y Atlético de Madrid.

Si algo no cambia con el paso de tiempo es su vínculo con Lisboa. Cada vez que el calendario se lo permite, el futbolista regresa a la capital portuguesa para reencontrarse con familiares y amigos. Allí mantiene buena parte de sus raíces y encuentra un entorno muy distinto al que le rodea durante la temporada en la Premier League.

Más que un destino turístico para Bernardo Silva

A apenas una hora y veinte minutos de vuelo desde Madrid, Lisboa sigue siendo uno de los destinos más atractivos de la península ibérica. Una ciudad que combina historia, patrimonio, gastronomía y algunos de los rincones más emblemáticos de Portugal. Para Bernardo Silva, además, representa mucho más que un destino turístico. Simboliza su hogar.

El Castillo de San Jorge, una referencia de Lisboa

Uno de los grandes símbolos de Lisboa es el Castillo de San Jorge, una fortaleza medieval construida a mediados del siglo XI que continúa dominando la capital portuguesa desde uno de sus puntos más elevados.

Sus murallas ofrecen algunas de las mejores vistas sobre el casco histórico, el estuario del Tajo y buena parte de la ciudad. Cada año recibe miles de visitantes atraídos por su historia y por una panorámica que se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de Portugal.

El castillo es también uno de los lugares que mejor explican la importancia estratégica que tuvo Lisboa durante siglos.

La Torre de Belém, un icono de Portugal

A pocos kilómetros aparece otro de los monumentos más famosos del país. Se trata de la Torre de Belém, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue construida a comienzos del siglo XVI para proteger la entrada al puerto de Lisboa y conmemorar los viajes marítimos que convirtieron a Portugal en una de las grandes potencias de la Era de los Descubrimientos.

Su silueta junto al río Tajo es una de las estampas más fotografiadas del país y una parada obligatoria para quienes visitan la ciudad.

La zona de Belém concentra además otros puntos de interés como el Monasterio de los Jerónimos o la famosa Pastéis de Belém, donde se elaboran algunos de los dulces más conocidos de Portugal.

Gastronomía, barrios tradicionales y ambiente relajado

Quienes visitan la capital portuguesa suelen recorrer zonas como Alfama, Chiado o Bairro Alto, donde es posible descubrir desde pequeños restaurantes familiares hasta miradores con algunas de las mejores vistas de la ciudad.

Entre los establecimientos más recomendados por viajeros suelen aparecer nombres como Cervejaria Ramiro, famosa por sus mariscos, Solar dos Presuntos, una referencia de la cocina portuguesa, o Taberna Sal Grosso, uno de los locales más populares entre residentes y turistas.

Esa mezcla de historia, tradición y vida cotidiana explica por qué Lisboa sigue siendo uno de los destinos urbanos más apreciados de Europa.

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