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Emilio Butragueño lleva décadas ligado al Real Madrid. Primero como una de las grandes leyendas del club y, ahora mismo, como director de Relaciones Institucionales de la entidad blanca. Sin embargo, lejos de los focos del Santiago Bernabéu y de los compromisos oficiales, existe un lugar donde encuentra la tranquilidad en su máximo esplendor.
Ese pequeño rincón de España es La Graciosa, que se conoce como octava isla canaria y es un pequeño paraíso situado al norte de Lanzarote que apenas supera los 700 habitantes permanentes.
Aunque Butragueño ha visitado Lanzarote en numerosas ocasiones a lo largo de los años, fue precisamente La Graciosa la que protagonizó una de sus escapadas más comentadas. En diciembre de 2022, el exfutbolista recorrió la isla durante las vacaciones navideñas acompañado por su esposa y sus dos hijas, despertando la curiosidad de vecinos y visitantes que se encontraron con una de las figuras más reconocidas de la historia del fútbol español.
Un paraíso lejos de las masificaciones
La Graciosa se ha convertido en uno de los destinos más especiales de Canarias precisamente porque conserva una esencia difícil de encontrar en otros lugares. A pesar de que cada vez es más famosa, aún no existen grandes complejos turísticos ni amplias carreteras asfaltadas. La naturaleza sigue siendo la gran protagonista y buena parte de los desplazamientos se realizan a pie o en bicicleta.
Esa tranquilidad es uno de los aspectos que más valoran quienes visitan la isla y explica por qué cada vez más viajeros la consideran uno de los grandes secretos del archipiélago.
Seis playas de arena blanca y aguas turquesas
Uno de los mayores atractivos de La Graciosa son sus playas. La isla cuenta con seis arenales principales que destacan por sus aguas cristalinas y su característica arena blanca. Entre las más conocidas figuran Las Conchas, La Francesa, La Cocina o El Salado, auténticas postales naturales que conservan buena parte de su estado virgen.
A diferencia de otros destinos turísticos, muchas de estas playas solo pueden alcanzarse caminando o en bicicleta desde Caleta de Sebo, el principal núcleo de población de la isla.
La mayor reserva marina de Europa
La isla no basa su encanto plenamente por sus playas y es que La Graciosa forma parte de uno de los espacios naturales más importantes del continente.
El entorno integrado por el Archipiélago Chinijo alberga una reserva marina de más de 70.700 hectáreas, considerada la mayor de Europa. Se trata de un ecosistema de enorme valor ambiental donde habitan numerosas especies de peces, aves marinas y organismos que encuentran en estas aguas uno de sus refugios más importantes.
La riqueza paisajística y ecológica de la zona ha convertido a La Graciosa en un destino muy apreciado por amantes del senderismo, la fotografía y las actividades relacionadas con el mar.
Cómo llegar a La Graciosa
Para llegar a La Graciosa hay que salir desde Órzola, pueblo ubicado en el norte de Lanzarote. Desde ese punto se va en ferry en una travesía que dura apenas unos 25 minutos y permite disfrutar de unas vistas espectaculares del Atlántico y de los acantilados del entorno. Una vez en Caleta de Sebo, el principal núcleo de población de la isla, los visitantes pueden recorrer buena parte del territorio a pie, en bicicleta o mediante vehículos autorizados, ya que gran parte de La Graciosa permanece libre de tráfico convencional.
El refugio de Butragueño
Lejos de la actividad constante que rodea al Real Madrid, Butragueño encontró en La Graciosa un lugar donde disfrutar del tiempo en familia y desconectar del ritmo habitual que acompaña a una figura de su relevancia.
Un rincón que logra mezclar playas prácticamente vírgenes, paisajes espectaculares y una tranquilidad cada vez más difícil de encontrar.