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La renovación de Vinicius Junior con el Real Madrid está estancada desde hace meses. Las negociaciones de Florentino Pérez con el entorno del atacante han sido muy intensas, pero hasta la fecha ambas partes no han llegado a suscribir un acuerdo satisfactorio. Vini ya aclarado que “no tiene prisa” por firmar un nuevo contrato con el club y el presidente merengue ha afirmado que todavía hay tiempo para alcanzar un pacto. Aunque el tiempo juega en contra, sobre todo porque al brasileño le resta un año de contrato y, a partir de enero, puede negociar con quien estime oportuno para salir del Santiago Bernabéu. En este sentido, las alarmas saltan, más teniendo en cuenta cómo acabaron casos como el de Sergio Ramos, el último jugador en no tener un final feliz con el Madrid.
Las diferencias de Vinicius con Florentino serían de carácter económico, aunque el mandatario ha negado la mayor. Lo cierto es que el círculo más próximo al extremo, donde se incluyen a Thassilo Soares, Frederico Pena y la empresa Roc Nation Sports, tensó la cuerda el verano pasado. Muchas fuentes sostienen que el equipo de Vini habría solicitado tener una ficha anual en el futuro de 30 millones de euros, una cantidad que no percibe ni siquiera Kylian Mbappé y que, de seguir en sus trece, podría acabar con la carrera del astro fluminense en Chamartín. Además de a Ramos, Marco Asensio fue otro caso similar que terminó saliendo luego de cumplir su contrato escrupulosamente. La carrera del balear, ahora en el Fenerbahçe, no volvió a ser la misma.
Lo que está claro, en cualquier caso, es que Vinicius no es el primero ni el último en jugar sus cartas y forzar al Madrid a una negociación suicida. Florentino ha tenido que lidiar en los últimos años con situaciones parecidas y algunos casos han quedado para los anales de la historia, siendo el más mediático el de Cristiano Ronaldo, que anunció su salida en 2018, instantes después de que el equipo blanco conquistara la Decimotercera Copa de Europa. Aunque en el caso del portugués, sí había un contrato en vigor y dejó algo más de 100 millones de euros en caja tras ser traspasado a la Juventus de Turín.
Özil, perjudicado por su padre
Mesut Özil dejó el Madrid en el verano de 2013 después de ser uno de los grandes fichajes de José Mourinho durante su etapa al frente del club. El turco, sin embargo, se dejó guiar por su padre y no fue la mejor decisión, como reconocería años después. Después de forzar la máquina, Florentino no accedió a las peticiones del progenitor del futbolista y el Madrid cerró su traspaso por 50 millones de euros al Arsenal.
Di María, de héroe a villano
Justo después de ganar la Décima Copa de Europa y marcar un gol en la final ante el Atlético (4-1), Ángel Di María presionó al Madrid para que le subieran el sueldo. Pero Florentino tampoco pasó por el aro y, con una oferta de unos 80 millones de euros por parte del Manchester United, se desentendió del asunto por la vía rápida.
Pepe denunció las "malas formas" del club
Fue en 2017 cuando Képler Laverán Lima Ferreira, conocido deportivamente como Pepe, abandonó el Madrid después de que su contrato expirara. No obstante, el luso denunció las "malas formas" del club al abordar su renovación, puesto que sólo le ofrecieron un año y él quería dos. El defensa llegó a señalar a Zinedine Zidane con acusaciones indirectas de no ser claro y terminó con sabor agridulce una etapa de 10 años.
Khedira no pudo más
Sami Khedira fue otro ejemplo de jugador que no renovó su contrato luego de ser un miembro destacado del equipo en la línea medular. Se marchó en 2015 tras rechazar las propuestas del Madrid para seguir tras cinco años agotadores. El germano fichó por la Juvnetus de Turín y años después reconoció la inmensa popularidad y la presión constante de ganar del Real Madrid, algo con lo que no pudo lidiar más y, para ello, buscó un nuevo reto profesional.