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El Real Madrid cayó eliminado de la Champions ante el Bayern en una eliminatoria que los blancos lograron igualar hasta en 3 ocasiones pero en la que, como en la ida, una decisión arbitral cayó del lado del equipo alemán. La expulsión de Camavinga dejó tan caliente al vestuario madridista que el club prefirió pagar una multa a la UEFA por negar las entrevistas a los medios oficiales que exponer a sus futbolistas a sanciones graves por sus posibles palabras. Bellingham fue uno de los jugadores cazados cuando abandonaba el Allianz.
Mientras que los futbolistas del Real Madrid fueron abandonando, uno por uno, el Allianz Arena sin dar declaraciones a ningún medio de comunicación, tampoco a las televisiones oficiales de la UEFA (por lo que habrá que pagar una multa), Bellingham fue el único que dejó un breve comentario cuando abandonaba el estadio.
La respuesta de Jude Bellingham sobre la roja a Camavinga
"Una broma, es imposible que sea roja. Dos faltas, dos amarillas", respondió Jude cuando los compañeros de la prensa le preguntaron, sin que el inglés se parara con ellos, por la roja a Camavinga. La decisión del colegiado Slavko Vincic marcó el partido, que se encaminaba a la prórroga hasta que el centrocampista francés fue expulsado. Antonio Rüdiger también paró durante unos segundos: "Es mejor no hablar del árbitro". Lunin también: "Demasiado exagerado". O Militao: "Me ha parecido injusta".
El ambiente en el vestuario del Real Madrid era de mucho enfado. Había jugadores que tenían ganas de salir a hablar y rajar contra el arbitraje, pero el club blanco decidió, desde el departamento de comunicación, que no lo hicieran. Era mejor evitar males mayores. Sin ir más lejos, Raphinha posiblemente será sancionado con 3 o más partidos de sanción de cara a la próxima temporada por sus polémicas declaraciones tras el Atlético - Barcelona.
A pesar de que el club blanco es consciente de que el árbitro cometió una injusticia, Camavinga también compró papeletas para que le tocara la lotería. El centrocampista francés no debió agarrar la pelota y retrasar el saque del Bayern de Múnich tras cometer una falta en el centro del campo. Tenía amarilla y asumió un riesgo innecesario. En el club blanco se reparte el enfado, casi a partes iguales, entre el jugador y el colegiado.
El Real Madrid quiso evitar posibles líos con la UEFA por declaraciones sobre el arbitraje
Se ha convertido en algo habitual que los futbolistas del Real Madrid no den la cara después de una derrota, pero en esta ocasión no fue tanto por la derrota sino por evitar declaraciones que pudieran acabar sancionadas por la UEFA, dado el calentón que tenían una gran mayoría de los futbolistas merengues.
El Real Madrid dio la cara en el Allianz Arena y era una noche para que los jugadores salieran a zona mixta y a hablar con las televisiones con orgullo por el buen trabajo realizado, más allá del resultado. Pero esa roja a Camavinga enturbió todo. Si el equipo blanco hubiera sido eliminado de otra manera, el club habría sido el primero en empujar a los futbolistas hacia los micrófonos, en lugar de alejarles de ellos.