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La temporada del Real Madrid está cerca de llegar a su final, por lo que poco a poco el momento del análisis está llegando a las oficinas de la Ciudad Deportiva en Valdebebas.
Los responsables deportivos del club blanco están valorando ya lo que será el próximo curso, conscientes de que el equipo está obligado a recuperar la competitividad perdida, aunque también están estudiando lo hecho primeramente por Xabi Alonso y posteriormente por Álvaro Arbeloa.
Una de estas decisiones tomadas en el año claramente están relacionadas con Aurélien Tchouaméni, quien se ha asentado en el centro del campo, firmando una de sus mejores temporadas a nivel individual en la entidad madridista y mostrando todo su talento.
Esto se debe principalmente a la decisión de Álvaro Arbeloa de confiar únicamente en el galo como pivote, alejándolo del centro de la defensa, posición en la que jugó por última vez el pasado 2 de febrero, en un duelo contra el Rayo Vallecano en el que el Real Madrid acabó con una defensa formada por Fede Valverde, Aurélien Tchouaméni, David Alaba y Eduardo Camavinga, es decir, cuatro centrocampistas actuando de defensores.
A partir de ahí, el francés no lo volvió a hacer más y el salmantino no volvió a parchear nunca el centro de la defensa con el internacional con Francia, algo que llegó a ser habitual con Carlo Ancelotti, que Xabi Alonso también probó y que el de Salamanca, que también lo vio factible, no volvió a repetir.
La intrahistoria de esta decisión
Para entender este caso es importante leer a Juan Ignacio García-Ochoa, quien reveló en el MARCA la conversación que tuvieron Aurélien Tchouaméni y Álvaro Arbeloa, que acabó con la decisión definitiva del salmantino.
"Fue en el partido ante el Celta, en medio de la plaga de lesiones que tan tocado dejó al equipo en vísperas de medirse al City. Tchouaméni, consciente de la situación, llamó a la puerta del despacho de Arbeloa y se ofreció a jugar como central si el equipo lo necesitaba. La respuesta del técnico fue firme: le agradeció el gesto, pero le recordó su promesa. "Eres mi mediocentro y ahí vas a seguir. Antes tiro de la cantera"", aseguró el comunicador.
Una lección aprendida por los pitidos del Bernabéu
Este sentido del sacrificio del francés, así como el salto que debió dar en su carrera, lo entendió hace un año, momento en el que era el más pitado del Bernabéu.
"Si empiezas a cambiar tu juego para adaptarte a las opiniones de ciertas personas, te pierdes a ti mismo. Al fin y al cabo, lo que cuenta es dónde has jugado, cuánto tiempo has jugado allí y cuántos títulos has ganado. Y aunque ya lo he ganado todo en Madrid, tengo mucha hambre y quiero ganar más Ligas y Champions", aseveró el centrocampista, quien entendió que para brillar en el Real Madrid hay que tener confianza, pero también capacidad para soportar los malos momentos.