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El deporte es una recomendación que habitualmente hacen los médicos o especialistas a todas las personas, en especial a aquellas que quieren tener un estilo de vida saludable.
Esto explica que en el mundo actual se elija la opción de ejercitarse en el gimnasio o de salir a correr, aunque hay una opción que ayuda a mantenerse en forma y que es aún más sana, el power walking.
De esta manera, cualquier persona, sin importar su edad, nivel económico o clase social, necesitaría únicamente de sus ganas de mejorar su calidad de vida y sin gastar dinero, algo sobre lo que ha hablado Víctor Gadea, quien ejerce de entrenador personal.
"Hay que caminar a un ritmo adecuado para quemar las mismas calorías que corriendo. Y siempre que controlemos sus tres puntos fundamentales, frecuencia, tiempo y ritmo, es un ejercicio seguro y efectivo", aseguró inicialmente el especialista antes de añadir que "la frecuencia ideal para practicarlo es de tres a cuatro veces por semana. El tiempo de cada sesión debe rondar incialmente los 40-45 minutos".
Lo que sí deja claro el entrenador personal es que para que esto tenga un impacto positivo, el ritmo es muy importante, por lo que este tiene que ser "ágil, pero cómodo y debe tener siempre en cuenta la forma física con la que parte el que lo practica".
La medicina lo respalda
Además, esta práctica, que debe convertirse en un hábito de vida, está respaldado por la ciencia, tal y como ha asegurado el médico David Carrizo, quien explicó que es importante desmontar la teoría de que un simple paseo puede cambiar la salud de las personas.
"Caminar está bien, pero si lo haces a un ritmo de paseo tranquilo, los beneficios van a ser limitados", indicó el galeno, quien también considera que "caminar puede ser una herramienta médica, pero como todo tratamiento necesita una dosis y una intensidad adecuadas".
Un estudio revela que caminar es mejor que correr
Esto hace que muchos sean los estudios en este sentido y el más reciente fue publicado en la revista Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology.
En esta investigación científica se determinó que caminar es mejor que correr, siempre que se produzca un gasto similar de energía.
Correr disminuye el riesgo de hipertensión en un 4,2%, mientras que caminar un 7,2%, pero esto es solo el principio, ya que esta tendencia se mantiene igual en el resto de parámetros estudiados.
Para combatir el colesterol alto, correr disminuye un 4,3% y caminar un 7%, pero en las enfermedades cardiacas, correr reduce un 4,5% y caminar un 9,3%.
De esta forma, la medicina recomienda caminar, ya que este es un hábito que pueden seguir todas las personas y que obtendrán un gran beneficio a largo plazo, sin olvidar que seguramente tendrán un riesgo de lesión muy bajo, siempre con respecto a los que deciden correr.