Añadir Defensa Central como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Hoy en día cada vez se saben más cosas sobre la ciencia y la salud, y por eso los médicos, preparadores físicos y nutricionistas cada vez avisan más sobre lo que le ocurre al cuerpo humano a medida que va pasando el tiempo. Algunos adultos se sorprenden al subirse a la báscula y ver que tienen el mismo peso de siempre, pero realmente no es cierto del todo, no están igual. Lo que ocurre es que tienen más grasa abdominal, pero ha bajado su tono muscular y se ha incrementado la dificultad para perder esos kilos que tienen de más.
Los expertos en nutrición y endocrinología como José Atencia, del hospital Vithas Madrid La Milagrosa, lo explican de esta forma: “Esto genera un cambio en la composición corporal, aumentando el porcentaje de grasa, de forma que el peso puede a veces permanecer igual, pero ser menos saludable”. El término que define esa pérdida de musculatura se llama sarcopenia, y consiste en que el cuerpo humano va perdiendo masa muscular de forma progresiva y se va incrementando a medida que se cumplen años.
¿El motivo de todo esto?
Al reducir la actividad, el músculo, al ser un tejido que está metabólicamente activo, sigue quemando calorías incluso cuando se está en reposo. Por lo tanto, si no se trabaja de alguna manera, va perdiendo su fuerza y se debilita. Y cuanto menos músculo tenemos, menor es también nuestro gasto enérgico diario y se facilita la acumulación de grasa. “La cantidad de músculo de la que disponemos se ha demostrado clave para mantenernos funcionales en la vejez”, explica el doctor.
Es peligroso
Al reducir la actividad física, reducirse la cantidad de músculo y aumentar la grasa visceral, existe un gran riesgo, porque esta grasa acaba rodeando a los órganos internos, y puede liberar sustancias inflamatorias, favoreciendo la resistencia a la insulina e incrementando los niveles de colesterol y los triglicéridos. Así es como se multiplica el riesgo de enfermedades cardiovasculares, infartos y diabetes tipo 2. Por eso mismo, a este tipo de personas se les recomienda hacerse análisis de sangre cada año, para así poder detectar todas estas complicaciones.
Se puede cambiar el proceso
Por suerte, se puede trabajar el físico a todas las edades para prevenir todos estos problemas o, por lo menos, reducir los efectos lógicos de la vejez. El primer paso es practicar ejercicio de fuerza entre 2 y 3 veces a la semana para mantener e incluso ganar masa muscular. También conviene combinarlo con cardio para que mejore el metabolismo. Y si a eso se le añade una dieta mediterránea variada y se sustituyen los postres azucarados por fruta y se intenta limitar el consumo de ultraprocesados... Se tiene mucho ganado.
Esto es algo que antes o después vamos a tener que trabajar todas las personas. Incluidos los futbolistas profesionales, que pueden tenerlo un poco más fácil al tener una carrera profesional y seguir rutinas deportivas durante años. La clave está en la constancia y en mantener la actividad física en todas las etapas de nuestra vida.