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Juan Carlos Álvarez Campillo, director del Máster en Coaching Deportivo de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), tiene claro que un deportista necesita un ambiente de tranquilidad para rendir mejor sobre el terreno de juego. Existe la creencia de que presionar a los futbolistas, como hace muchas veces el Bernabéu, mejora el rendimiento. Pero en muchas ocasiones puede causar el efecto contrario. Muchas veces, resistir mejor esa presión marca la diferencia entre poder jugar o no en el Real Madrid.
"La presión ambiental suele afectar a la mayoría de los deportistas cuando no hay buenos resultados. Algunos la gestionan mejor que otros, pero la presión siempre condiciona y a veces determina el rendimiento. Esto implica que muchos incluso detesten el momento del partido o de competir y desearían no tener que hacerlo", aseguró en una entrevista para EFE Salud este reputado psicólogo, que desvela que los futbolistas, "como cualquier persona", se ven "afectados por lo que pasa a su alrededor".
La presión en el Real Madrid, al máximo cada 3 días
Los futbolistas del Real Madrid son un caso claro de lo que comenta el psicólogo: máxima exigencia, presión, tienen prohibido perder y rendir por debajo de su nivel. Y todo ello en un escenario en el que les toca demostrar su valía cada 3 días, con partidos que siempre constituyen un nuevo examen para ellos, a nivel mediático y social.

Álvarez Campillo desvela que "los futbolistas tienen emociones y una vida interior", y que situaciones de máxima presión provocan situaciones indeseables para un deportista: "no duermen bien el día antes del partido", "se levantan tensos", "se aíslan" o "se sienten agarrotados".
Y esto sucede más allá del talento que tenga un jugador, puede ser un fuera de serie con la pelota pero si mentalmente no está bien su rendimiento disminuirá sí o sí: "No rinden todo lo que pueden aunque entrenen bien o tengan más talento que el mostrado al competir", asegura Álvarez Campillo. Hasta un oficio por el que sienten pasión puede convertirse en una pesadilla para ellos cuando las cosas vienen mal dadas.
Los malos resultados acentúan la presión y provocan una caída del rendimiento
Esta tendencia se nota especialmente cuando hay malos resultados: "En muchas ocasiones no pueden salir de casa porque les insultan, y peor aún si están con sus hijos o familia. Pueden vivir situaciones tensas y violentas", recuerda el psicólogo, que cree el jugador "debe centrarse en lo que depende de él y apartar el foco sobre lo que hay alrededor. No poner atención en lo que no pueden controlar". Trabajar mentalmente con ellos es fundamental para corregir esa "falta de confianza" y devolverles a su mejor versión: "Es clave recordar y reforzar que son buenos y cómo lo han demostrado en situaciones complicadas y de presión", comenta.
Finalmente, se moja también sobre cómo un cambio de entrenador puede afectar mucho a la situación de los futbolistas: "Cuando los jugadores ven que mejoran con un entrenador, y que les entiende, son más receptivos a escucharle y a comprometerse con sus ideas, tanto de forma individual como colectiva", concluye.