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La Selección española se atascó en su último amistoso contra Egipto (0-0), en lo que fue el último ensayo de cara al Mundial del próximo verano, pero el partido trascendió más por razones extradeportivas. Parte de la grada que pobló Cornellá, ahora rebautizado como RCDE Stadium, entonó cánticos de "musulmán el que no bote" a los 10 minutos del choque, reproduciéndose la escena posteriormente. Los Mozos de Escuadra ya han abierto una investigación para tratar de identificar a los responsables, con los que ha sido muy crítico Juanma Castaño en los micrófonos de la Cadena COPE.
“Quiero recordar que España organiza su Mundial con Marruecos. ¿Cómo va a ser esa unión de dos poblaciones, dos reinos, dos sociedades? ¿Lo estamos organizando con nuestro enemigo? ¿Ésa es la impresión?”, afirmaba el periodista asturiano en ‘El Partidazo’, el programa que dirige en la emisora de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Castaño recordaba el flaco favor que le hacían los aficionados que profirieron las ofensas hacia los seguidores del islam a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que organizará la Copa del Mundo en 2030 junto a Rabat y Portugal.
Castaño, como muchos de sus tertulianos en la COPE, hacía referencia a que los musulmanes suponen el 25% de la población mundial, lo que se traduce que los partidarios de Mahoma son 2.000 millones en todo el mundo. El islam es la segunda religión más grande del orbe, contando con la población de mayor crecimiento, con una fuerte presencia en África y Oriente Medio, pero también en el Sudeste Asiático. Futbolistas de la Selección española como Lamine Yamal son claramente musulmanes. El jugador del Barça ha mostrado su repulsa hacia estos últimos actos, habiendo obtenido el apoyo de Vinicius Junior.
Problemas con la FIFA
Los cánticos ofensivos hacia los musulmanes podrían ser analizados por la FIFA. El máximo responsable del organismo que rige el fútbol a nivel mundial, Gianni Infantino, aún no se ha pronunciado al respecto, pero en otras ocasiones sí que fue muy crítico con cuestiones de carácter racista. La última, cuando Vinicius Júnior fue llamado "mono" por Gianluca Prestianni en el partido de ida de los ‘play-offs’ de la Champions entre el Benfica y el Real Madrid (0-1). El dirigente expresó su "firme rechazo e indignación" por lo ocurrido, marcando un precedente que podría trasladarse a España tras el choque con Egipto.
El código disciplinario de la FIFA sí prevé sanciones al respecto, que van desde multas económicas hasta el cierre del estadio. El castigo mínimo es de 20.000 francos suizos (41.000€), mientras que el cierre parcial o total de Cornellá podría producirse en caso de reincidencia por parte de los espectadores de ‘La Roja’, que volvió a jugar en Barcelona cuatro años después con parte de un público que dio la nota y, ahora, podría tener consecuencias para el combinado nacional, sin olvidarnos de la RFEF y el daño reputacional que podría sufrir en todo lo referente a las relaciones institucionales.