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Carlos Alcaraz es ahora mismo el mejor tenista del planeta, algo que se ha ganado por mérito propio y con grandes resultados sobre las pistas, lo que ha hecho disfrutar de gran manera a todos los que le siguen y también a los aficionados del Real Madrid, quienes comparten con el murciano ese amor hacia la entidad madridista.
Mucho se ha hablado en los últimos tiempos sobre Charly, ya que la separación con Juan Carlos Ferrero, como era de esperar, le ha puesto en el ojo del huracán.
Sin embargo, Samuel López, su nuevo entrenador, y su familia, encabezada por su padre, le han llenado de confianza y le han permitido seguir peleando por todo, tal y como se evidenció con su título en Australia.

El gran apoyo de Charly
El problema es que Carlos Alcaraz González, progenitor del murciano, ha sido muy atacado por 'interferir' en la carrera de su hijo, aunque la realidad es que es una persona clave para el tenista, ya que ha sido su gran valedor desde pequeño, tal y como recordó en un corto documental de Rolex.
"De pequeñito, Carlos me decía, 'que no, que yo quiero jugar otra más, que no me quiero volver a casa'. Solo que mis expectativas no eran tan altas, sinceramente", recordó inicialmente el padre antes de rememorar el momento que lo cambió todo y es que "tenías 10 años y yo venía de ver a tu rival en rondas anteriores y pensé, 'de aquí no pasamos', pero terminaste el partido, me salí al pasillo y llamé a la mamá para decirle: 'No te puedes imaginar cómo ha jugado tu hijo, un disparate, le ha puesto loco al rival'. A partir de ahí pensé que estabas destinado a tener la oportunidad de ser jugador de tenis".
Un apasionado desde muy pequeño
Además, un factor clave en la carrera de Carlos Alcaraz, según Carlos Alcaraz González ha recordado en diferentes momentos, ha sido su pasión por el juego y el amor al tenis, siendo esto decisivo para convertirse en la figura que es hoy dentro del circuito ATP.
"No había forma de sacarle de la pista. Yo ya estaba cansado y listo para irme a casa después de trabajar todo el día y Carlos me suplicaba: '¡Juega conmigo, aquí en la pared!'. Serían más de las 9 y yo le decía. 'Vale, pero solo 20 minutos'. Y después de 20 minutos, seguiríamos 30 minutos más, y él querría más y más. Y yo le decía: 'Esto no puede seguir así, tenemos que irnos a casa'. Y empezaba a llorar otra vez", aseguró anteriormente el padre del tenista.
Esto claramente explica el éxito del murciano en trayectoria profesional, algo que espera seguir aumentando, pese a la corta edad que tiene y la gran cantidad de títulos que ya atesora, algo que solamente parece discutirle el italiano Jannik Sinner.