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Andalucía esconde rincones mágicos en cada una de sus provincias que no dejarán de sorprenderte. Cultura, fiestas y también gastronomía se dan la mano en sus ocho provincias. Sin embargo, es en Sevilla donde destacan con un dulce imprescindible en cada Navidad, los polvorones.
Estepa es la ciudad que tiene una mayor tradición en la elaboración de los polvorones en España. De hecho, aquí se fabrican los más antiguos, aunque no es lo único que destaca en esta localidad. Es una pequeña Filipinas andaluza en la que te puedes sorprender con lo que ofrece.
Polvorones de hace más de un siglo
España destaca por su gran gastronomía y desde Estepa colaboran con sus polvorones. Hasta tal punto que todos los que se elaboran y se envasan en este término municipal cumplen con las Indicaciones Geográficas Protegidas “Mantecados de Estepa” y “Polvorones de Estepa”.

Ya en el siglo XVI, en el Convento de Santa Clara de Estepa, hay referencia a la elaboración de estos dulces. Tenían una gran demanda de ellos desde Sevilla, e incluso desde Madrid. Pero sería en el año 1870 cuando se produce la comercialización del mantecado que conocemos hoy en día.
Filipinas también tiene una tradición con el polvorón
Cualquiera que tenga relación con Estepa sacará pecho por sus polvorones como pioneros de este dulce. Sin embargo, en Filipinas también tienen otro postre muy popular y con el mismo nombre. Y es que también llegó allí y hoy en día está asentado dentro de su tradición gastronómica.
Fue durante la época de la colonización española en Filipinas cuando el polvorón también llegó. Elaborado con harina, azúcar y mantequilla, tiene sus particularidades. Y es que allí se incluyen ingredientes locales como los cacahuetes, las nueces de pili o un arroz machacado que se llama pinipig.
Una fortaleza más allá de los polvorones
Es cierto que los polvorones nos nublan la mente a todos los que nos gusta el dulce. Pero en Estepa hay más cosas a parte de este manjar, y es un pedazo de historia muy llamativo. Una fortaleza defensiva de la época musulmana, aunque ahora mismo está en ruinas.

A pesar de ello, fue declarado bien de interés cultural en 1993, lo que evidencia su valor histórico. Un conjunto defensivo en el que se incluye la primitiva medina islámica y el Alcázar. Este último tuvo uso hasta mediados del siglo XVIII, cuando pertenecía a los señores de Estepa.