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Luka Modric dejó el Real Madrid entre lágrimas el pasado mayo, poniendo fin a una etapa inmaculada que duró 12 años y en la que el centrocampista logró un total de 28 títulos, el récord hasta la fecha de un jugador durante su etapa en el Santiago Bernabéu. Con 40 años, el croata firmó posteriormente por el Milan un contrato por una temporada, con opción a otra más, pero no se deshizo de su gran casa en la capital española. La mansión de Luka en La Moraleja es una opción del jugador para refugiarse cuando decide descansar de su día a día en Italia y tiene un precio en el mercado elevadísimo que la hace ser de las más ‘top’ de la zona.
A pesar de su salida del Madrid, Modric tiene muy claro que es en España donde tiene su vida, amigos y rutinas y, según su entorno, nuestro país será también el suyo cuando decida colgar las botas en el fútbol. Para ello, no se ha desprendido de la casa con la que se hizo cuando se produjo su fichaje por el club merengue, en verano de 2012. Fue entonces cuando adquirió un lujoso terreno que compró al exfutbolista Nicolás Anelka por 2,3 millones de euros. La vivienda, después de pasar por una gran remodelación en estos años, cuesta ahora 12 ‘kilos’. Nada de extrañar, al poseer 2.700 metros cuadrados y contar con todo tipo de detalles.

Con la demanda tan alta de vivienda, también en el alto mercado, la mansión ha logrado quintuplicar su valor en esta larga década. Es, por consiguiente, una de las mayores inversiones patrimoniales que ha realizado Modric durante sus últimos años en activo, sobre todo por la apuesta reformista que ha emprendido para convertir esta casa en toda una referencia de La Moraleja, la urbanización residencial de lujo situada en el municipio de Alcobendas, en la zona norte del área metropolitana de Madrid. Junto a La Finca, es una de las opciones que más frecuentan los futbolistas del Real Madrid.
La vivienda de Modric suma cerca de 3.000 metros, disponiendo de una casa de lujo rodeada de amplio terreno. Cuenta con nueve habitaciones y otros tantos baños, una piscina, un inmenso jardín y una extensa cocina, además de un garaje con espacio para varios coches. El salón es de doble altura y sobresale por su decoración cuidada y vanguardista, destacando dentro de él un arte moderno y una escalera acristalada que conduce a la zona de las estancias personales. En definitiva, una mansión con cierto encanto, escapando del lujo ostentoso de antaño, pero con una esencia elegante y distinguida que se percibe a primera vista.
Una casa familiar
Modric ha convertido durante estos años su casa en un centro de alto rendimiento muy curioso. El futbolista decidió crear un gimnasio con todo tipo de máquinas -bicicletas, elípticas, aparatos de remo, equipos para trabajar espalda, pecho y piernas-, replicando al que tenía en la Ciudad Deportiva de Valdebebas. Asimismo, el legendario ‘10’ merengue adaptó una estancia como sala de masajes, pensada para cuidar el físico al nivel de un profesional de élite. Que es lo que sigue siendo -y continuará siéndolo, en un futuro- el jugador que conformó, junto a Toni Kroos y Casemiro, uno de los centros del campo más exitosos de toda la historia del Real Madrid.

La vivienda de Modric también tiene un toque familiar muy importante. No en vano, el crack de Zadar ha conformado con su mujer, Vanja Bosnic, una familia numerosa. Ivano (el mayor) y las pequeñas Ema y Sofía son la descendencia del matrimonio, que decidió crear una sala de juegos para sus hijos, equipada con toboganes, piezas tipo Lego, columpio y mesas con televisión. Un espacio pensado totalmente para los más pequeños de un hogar confortable en cuyo exterior hay una piscina, una barbacoa y hasta una pista de pádel.