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Toni Kroos es una leyenda del Real Madrid, se retiró con un palmarés envidiable y dando lecciones sobre los terrenos de juego. Sin embargo, para llegar a ser el futbolista que conocemos tuvo que sufrir. Sobre todo, en su infancia, cuando le costaba ser más disciplinado con los entrenamientos.
Estamos acostumbrados a ver a los jugadores profesionales acudir cada mañana a los entrenamientos. Kroos lo hacía cuando vestía la elástica merengue y se presentaba en Valdebebas. Pero también ha desvelado que hubo una época en la que prefería salir con sus amigos.
Kroos confiesa su pereza para ir a entrenar
Kroos no tuvo reparos en confesar la pereza que le daba ir a entrenar cuando era más pequeño. Fue en el acto de graduación de la Academia de Rafael Nadal en Mallorca, donde dio un discurso. Ahí, ante los jóvenes, reconoció haber estado en esa misma situación que pueden estar ellos.
“Hubo momentos en los que no quería entrenar, deseaba salir de fiesta con amigos y mi padre me decía que no, que yo al campo”, confesó.
Sin embargo, supo vencer esa pereza y mostró su sacrificio, lo que le llevó a ser un jugador profesional. El triunfar en el fútbol puede ser algo más complicado ya que hay que tener su calidad. Pero si no entrenas y te sacrificas es imposible que tengas una oportunidad de lograrlo.
El padre de Kroos fue determinante
Kroos ha confirmado que era su padre el que siempre estaba detrás de él para que acudiera a entrenar. Si a Toni le apetecía más salir de fiesta con sus amigos ya se encargaba de mandarle al campo. Algo que sin duda agradece después de ver hasta donde ha llegado.
"Siempre me quedé con lo que me dijo mi padre: sé la mejor versión de ti mismo. Olvídate del resto, haz lo que quieras, pero que sea lo mejor posible", dijo Kroos. Y es que fue determinante en conseguir que el alemán se convirtiera en la leyenda que es del Real Madrid y del fútbol.
Un palmarés logrado con entrenamiento
Si Kroos no hubiera acudido a los entrenamientos siendo niño no habría logrado los éxitos que consiguió estando en activo. Y es que su palmarés está decorado con seis Champions y un Mundial de selecciones. Conquistó los dos torneos más importantes y siendo relevante en ellos.
Cuatro ligas españolas y 3 alemanas también redondean sus vitrinas, además de otros títulos menores. Su marcha dejó al Real Madrid sin el cerebro del equipo, el que sabía leer los partidos. Y es que sus éxitos llegaron gracias al entrenamiento que le elevó a la categoría de leyenda.