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Parece sacado de un episodio de Juego de Tronos, pero el Castillo de Loarre es uno de los más antiguos y mejor conservados castillos románicos de toda Europa. Aunque no lo parezca, es un castillo real y está situado sobre una peña rocosa en la provincia de Huesca, a más de 1.070 metros de altitud. Se alza imponente en la sierra aragonesa desde hace casi 1.000 años. Una maravilla para la vista de todos los turistas que acuden, año tras año, a disfrutar de él.
La primera impresión al ver el Castillo de Loarre ya impacta. La fortaleza aparece de golpe sobre la montaña, rodeada de naturaleza y visible desde varios kilómetros de distancia, en mitad del monte. Su silueta, con torres, murallas y almenas, parece sacada de una película medieval. De hecho, ha sido el escenario de producciones cinematográfics de corte histórico, como el largometraje El reino de los cielos, protagonizado por el actor norteamericano Orlando Bloom (El Señor de los Anillos o Piratas del Caribe).
El Castillo de Loarre fue construido en la Reconquista, en el siglo XI
El origen del Castillo de Loarre se remonta al siglo XI, en un momento clave de la Reconquista. Fue mandado construir por el rey Sancho III de Pamplona con el objetivo de disponer de una posición defensiva estratégica frente al territorio musulmán.
Más tarde, Sancho Ramírez amplió la fortaleza y la mejoró hasta convertirla en lo que es en la actualidad. Desde el castillo se controlaba una enorme extensión del territorio y se vigilaban los movimientos en la llanura de la Hoya de Huesca. Era una plaza estratégica que durante muchos años sirvió como defensa.
La Torre del Homenaje y la Iglesia de San Pedro, dos de sus principales atractivos
La fortaleza cuenta con una doble muralla y varias torres que protegían el acceso al recinto principal. La más conocida es la Torre del Homenaje. Pero quizá lo más sorprendente del Castillo de Loarre no está fuera, sino en su interior. Allí todavía se conserva de manera extraordinaria la Iglesia de San Pedro del Castillo de Loarre, considerada una de las joyas del románico español. Sus capiteles, bóvedas y columnas siguen prácticamente intactos pese al paso de los siglos.
Muchas fortalezas medievales conservan solo restos o estructuras parcialmente reconstruidas, pero en Loarre gran parte del conjunto original sigue en pie, lo que convierte este lugar en un santuario para todos los amantes de la arquitectura románica.
El Castillo de Loarre se alza, imperial, en pleno monte aragonés
Por otro lado, a diferencia de otros castillos muy integrados en grandes ciudades o zonas urbanas, el paisaje tiene un enorme protagonismo en Loarre. El castillo está en plena montaña, lejos del mundanal ruido. Con el paso del tiempo, el Castillo de Loarre se ha convertido en uno de los monumentos medievales más importantes de España y Europa. Cada año recibe miles de visitantes atraídos por su estado de conservación, su historia y por lo espectacular del paisaje que lo rodea.