Los expertos coinciden: el halcón peregrino es el animal más rápido que vive en España, puede alcanzar los 350 kilómetros por hora

Con unas habilidades especiales de vuelo, esta ave sobresale por su capacidad para la caza y una gran versatilidad

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Un halcón peregrino, abriendo sus alas antes de iniciar un vuelo.
Un halcón peregrino, abriendo sus alas antes de iniciar un vuelo.

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La naturaleza está cargada de una gran diversidad y todas las especies animales siempre tienen una importante huella que dejar. Así, el halcón peregrino es una de las aves que más fascina al hombre por su impresionante velocidad y destreza de vuelo. No en vano, el falconiforme llega a superar los 350 kilómetros por hora, unas estadísticas que le convierten en el ave más rápida del mundo, en parte gracias a su anatomía especializada. Su dieta incluye más de 450 especies de aves y algunas veces muerciélgaos. Aunque su población se recuperó tras la prohibición de pesticidas como el DDT, se enfrenta a graves amenazas, como la pérdida de hábitat y el cambio climático. 

Aunque en vuelo horizontal suele ir ‘sólo’ a unos 80–100 km/h, su especialización en caída aerodinámica lo convierte en un depredador de altísima eficiencia. Cabe indicar que el halcón peregrino se distribuye por buena parte de la Península Ibérica y Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla, por lo que es un animal relativamente común en territorio español. Por esta razón, diversos biólogos han destacado que su presencia en España ayuda a controlar poblaciones de otras aves y que su supervivencia está ligada a la conservación de espacios naturales y la reducción de contaminantes como pesticidas. 

El halcón es un especialista en la caza de aves de todos los tamaños, desde reyezuelos hasta garzas reales o gansos, aunque sus presas más comunes son varias especies de palomas (bravía, torcaz, zurita), tórtolas, zorzales, mirlos, estorninos, perdices, gaviotas…, que formarán parte de su dieta en relación directa con su abundancia en el hábitat de la rapaz. En base a este motivo, el halcón peregrino se utiliza en la cetrería desde hace más de 3.000 años, cuando empezaron a utilizar sus servicios los nómadas de Asia Central en una simbiosis entre ser humano, ave y caballo. Esta práctica cinegética, que en España tuvo a Félix Rodríguez de la Fuente como uno de sus principales exponentes, fue declarada en el año 2010 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. 

Un animal muy especial 

La velocidad no sólo es el principal arma del halcón peregrino, que también dispone de una aguda vista que, hasta con poca luz, es una cualidad que se mantiene intacta, siendo un eficiente cazador. La fisología de este animal le convierte igualmente en un animal muy especial, puesto que, para proteger sus ojos, oscuros y rodeados por un anillo ocular amarillo, los halcones tienen adaptaciones como las membranas nictitantes (terceros párpados) que se encargan de moverse de manera permanente con el objetivo de eliminar las partículas que puedan penetrar con el aire y mantener clara la visión. 

El halcón no es un ave muy exigente a la hora de instalarse, gozando de espacios abiertos en los que cazar presas abundantes. También suele apropiarse de terrenos seguros para ubicar su nido. Un cortado rocoso, un talud arenoso o el tejado de un edificio son ejemplos que le podrían servir a este animal de tamaño medio, con una longitud de hasta 50 centímetros y una envergadura de hasta 100cm, con una especie con un acusado dimorfismo sexual. Las hembras suelen ser más mayores y pesadas que los machos.