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Los insectos aún son un mundo por descubir para la sociedad, algo que se evidencia con las avispas y las abejas, que pertenecen a familias distintas, aunque son de la misma orden de los himenópteros.
Estos dos seres vivos pueden ser muy complejos de entender para muchos, aunque las primeras tienen un sistema nervioso de tamaño similar a las segundas, y ambos cuentan con un cerebro del mismo tamaño que un grano de arroz.
Sin embargo, el daño de las avispas en los humanos puede ser aún peor, sobre todo porque la picadura de estas causan un dolor más intenso que la de abeja durante 10 minutos.
Una picadura múltiple y más intensa
Esto se explica porque las avispas son capaces de realizar múltiples picaduras y de forma más intensa, mientras que las abejas hacen una sola picadura, lo que ofrece un dolor menos agudo, aunque con ambos hay que tener cuidado, especialmente en niños o personas de la tercera edad, quienes pueden tener reacciones diferentes.
Ante cualquier picadura de estos insectos, se debe tener mucho cuidado con una posible anafilaxia, ya que esta puede llevar incluso a la muerte, según explica la Asociación Española de Pediatría.
"Las picaduras por himenópteros (abejas y avispas) son, tras los alimentos, la causa más frecuente de anafilaxia (reacción alérgica grave y sistémica o generalizada) en los niños. Es más frecuente en los niños ya en edad escolar y adolescentes. La aparición de los síntomas suele ser muy rápida, más que en los casos de alergia a alimentos, y la muerte se puede producir en los primeros 30 minutos tras la picadura, aunque la mayoría de las muertes por picadura de abeja o avispa ocurren en adultos", relatan en este organismo, siempre con el objetivo de todos tomen las precauciones necesarias ante estos incidentes.
Más inteligentes de lo que se piensa
Además, es importante destacar que estos insectos son mucho más inteligentes de lo que se puede pensar.
Una muestra de ello ha sido la investigación de Elizabeth Tibbetts, una bióloga evolutiva de la Universidad de Michigan, quien determinó que "este estudio se suma a un creciente cuerpo de evidencia de que los sistemas nerviosos en miniatura de los insectos no limitan los comportamientos sofisticados. No estamos diciendo que las avispas usaron la deducción lógica para resolver este problema, pero parecen usar relaciones conocidas para hacer inferencias sobre relaciones desconocidas".
Estas palabras de la científica se deben a que en la investigación se buscó que las avispas tras un entrenamiento discriminaran entre diferentes pares de colores, algo que hicieron y lo que hizo posible que más tarde pudieran organizar una jerarquía de colores cuando se enfrentaban a nuevos pares de colores, algo que claramente impactó a los responsables de este estudio y que, como era de esperar, está generando muchas reacciones en el mundo de la ciencia.