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Hoy en día, cada vez son más las personas que tienen perros como mascotas, y hay una gran variedad de razas. Algunas son consideradas peligrosas, porque han matado a personas y a otros perros por su gran capacidad para morder. Sin embargo, la gran mayoría de expertos en etología, veterinaria y medicina de urgencias aseguran que no hay una raza de perros que sea mala por naturaleza. Aun así, hay estudios clínicos que aseguran que los pit bulls, los bull terrier y los perros de razas mixtas grandes con cabeza ancha son los que más casos tienen de mordeduras graves en niños, tanto en la cantidad como en la severidad de los daños.
Los pit bulls y los cruces destacan por sus mordeduras en la cara y por hacer un daño físico muy importante debido a la fuerza de su mordedura y su negación a soltar la mordida. Los perros mixtos grandes, que pesan entre 30 y 45 kg, también tienen una alta frecuencia. En cambio, otras razas como los pastores alemanes, los rottweilers y similares no cuentan con muchos incidentes, pero sí que hacen heridas graves cuando muerden por su fuerza y tamaño.
La raza no equivale a destino
Es algo en lo que insisten mucho todos los expertos, porque creen que muchas veces se demoniza a los animales sin motivo. El ambiente, la educación que reciben, la socialización temprana y el manejo responsable son factores que influyen mucho más que el pedigrí. De hecho, un estudio dice que en un 60% de los casos de mordeduras graves no se llegó a identificar la raza exacta del perro, por lo que lo más importante es la conducta y la prevención, y no solo la genética.
Los perros pequeños son engañosos
Aunque no lo parezca, los dachshunds o los terriers pequeños pueden ser perros muy propensos a mordiscos; más incluso que los grandes. Obviamente, las consecuencias son mucho más pequeñas, porque la fuerza de su mordedura no tiene punto de comparación. Pero es un dato importante para saber que los ataques de los perros dependen más de cómo se educan y se cuidan, y cómo socializan con otros perros, que de la propia raza en sí.
Obviamente, si el dueño no ha podido dedicarle mucho tiempo a un perro de raza grande y no ha hecho que socialice desde pequeño, debe ser mucho más prudente y tener cuidado con su contacto con otros perros y personas. Esto es algo totalmente normal y lógico, y ya suele pasar con la mayoría de personas, que cada vez son más conscientes de los peligros.