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A nadie puede sorprender que el agua es la bebida más consumida en todo el mundo debido a su necesidad vital. Sobre todo, en el deporte y, en concreto, en el fútbol, el H2O es una de las principales herramientas en las que basan su dieta todos los jugadores, siendo su ingesta muy común hasta durante los partidos. Sin embargo, un estudio que han elaborado los doctores Barry M. Popkin, del departamento de Nutrición de la Universidad de Carolina del Norte; Kristen E. D’Anci, del departamento de Psicología de la Universidad de Tufts; y Irwin H. Rosenberg, del Centro de Investigación en Nutrición Humana Jean Mayer del USDA sobre el Envejecimiento, han añadido algunas pautas a tener en cuenta.
Para empezar, estos tres expertos norteamericanos han apuntado en su investigación 'Agua, hidratación y salud' que, a pesar de su importancia, es necesario dosificar la ingesta de agua, teniendo que adaptar esta decisión al clima, la dieta y las necesidades de cada uno. Esto conviene tenerlo presente porque muchas veces, por norma general, consumimos líquidos no para saciar nuestra sed, sino como componentes de alimentos cotidianos (por ejemplo, sopa, leche), como bebidas utilizadas como estimulantes suaves (té, café) y para puro placer.
El agua representa un nutriente crítico cuya ausencia será letal en cuestión de días. La importancia de este líquido para la prevención de enfermedades no transmisibles relacionadas con la nutrición ha surgido más recientemente debido al cambio hacia grandes proporciones de líquidos que provienen de bebidas calóricas. Sin embargo, hay grandes lagunas en el conocimiento relacionado con la medición de la ingesta total de líquidos, el estado de hidratación a nivel de la población y pocas intervenciones sistemáticas a largo plazo y no se publican ensayos a largo plazo controlados al azar.
El agua en el deporte
De acuerdo con este estudio, durante el ejercicio deportivo, las personas pueden no hidratarse adecuadamente cuando se les permite beber de acuerdo con la sed. Después de períodos de esfuerzo físico, la ingesta voluntaria de líquidos puede ser inadecuada para compensar los déficits de líquidos. Por lo tanto, la deshidratación leve a moderada puede persistir durante algunas horas después de la finalización de la actividad física.
La investigación en atletas sugiere que, principalmente al comienzo de la temporada, están en un riesgo particular de deshidratación debido a la falta de aclimatación a las condiciones climáticas o al aumento repentino de los niveles de actividad. Además, el estudio, que ha analizado miles de casos, refleja que el rendimiento de los deportistas en climas templados y cálidos se ve afectado en mayor medida que el rendimiento en temperaturas frías. Por tanto, el ejercicio en condiciones cálidas con reemplazo de líquidos inadecuado se asocia con hipertermia, reducción del volumen y gasto cardíaco, disminución de la presión arterial y reducción del flujo sanguíneo al músculo.