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Jordi Évole encontró en la Costa Brava un lugar donde bajar el ritmo y alejarse, al menos por momentos, del estrés constante que suele acompañar al mundo de la televisión. El periodista tiene una casa en El Port de la Selva, un pequeño pueblo costero rodeado de naturaleza y conocido por su tranquilidad.
La vivienda destaca por sus amplios espacios exteriores, una piscina de 35 metros y unas vistas abiertas al Mediterráneo. Todo el diseño de la casa parece pensado para aprovechar el entorno y mantener una conexión continua con el paisaje.
Una vivienda pensada para disfrutar del entorno
Uno de los puntos fuertes de la propiedad es, sin duda, su ubicación. El Port de la Selva es una de las zonas más reservadas y atractivas de la Costa Brava, ideal para quienes buscan privacidad y calma lejos de las grandes ciudades.
La casa encaja perfectamente con el paisaje de la zona. La piedra natural, la vegetación mediterránea y los espacios abiertos hacen que todo tenga una estética muy integrada con el entorno. Además, la entrada de luz natural tiene mucho protagonismo gracias a la orientación y a los grandes ventanales repartidos por toda la vivienda.
La piscina, clave en el exterior
Si hay un elemento que llama especialmente la atención es la piscina de 35 metros. Durante el verano, se convierte en el centro de la vida exterior y aporta ese toque exclusivo que pocas propiedades tienen. Alrededor de la piscina hay distintas zonas de descanso y espacios preparados para compartir momentos con familiares o amigos, siempre con el mar de fondo y rodeados de vegetación.
El jardín también tiene un peso importante dentro de la propiedad. Las zonas verdes están muy cuidadas y refuerzan esa sensación de refugio privado y tranquilo que transmite toda la casa.
Sin excesos en el interior
En el interior predominan los espacios abiertos, los tonos claros y una decoración sencilla pero elegante. La vivienda apuesta por un estilo moderno y funcional, sin elementos recargados.
Los materiales naturales, como la madera y la piedra, ayudan a dar calidez y mantienen la armonía con el exterior. Además, prácticamente todas las estancias tienen vistas al mar, algo que potencia todavía más la sensación de amplitud y tranquilidad.
También está diseñada para ofrecer privacidad, algo especialmente importante para Jordi Évole, que siempre ha intentado mantener su vida personal alejada de la exposición mediática.
Un lugar ideal para desconectar
La casa refleja bastante bien la imagen que proyecta el periodista fuera de cámaras: discreción, calma y una vida más conectada con lo sencillo. No sorprende que haya elegido la Costa Brava, una de las zonas más valoradas del litoral español por su paisaje y su ambiente reservado.
En conjunto, la vivienda mezcla comodidad, naturaleza y privacidad en un entorno privilegiado frente al mar. Un espacio pensado para desconectar del ruido y disfrutar de la tranquilidad.