Ni Baleares ni Canarias: la isla española con menos de 100 habitantes donde se come el mejor pulpo y las playas están dentro de un Parque Nacional

Lejos de Baleares y Canarias, esta isla gallega conserva una vida ligada al mar, la pesca y el pulpo

La isla de Ons, uno de los enclaves más singulares y peculiares de Galicia y parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas.
La isla de Ons, uno de los enclaves más singulares y peculiares de Galicia y parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas.

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Cuando se habla de islas en España, la mayoría de las miradas se dirigen automáticamente hacia Mallorca, Menorca, Ibiza o Tenerife, es decir, Baleares o Canarias. Sin embargo, frente a la costa gallega existe un pequeño paraíso donde apenas viven unas decenas de personas y donde el mar sigue marcando el ritmo de la vida cotidiana.

Se trata de la isla de Ons, un rincón privilegiado situado en la entrada de la ría de Pontevedra que forma parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Lejos de la masificación de otros destinos, este enclave conserva una autenticidad que cada año conquista a miles de visitantes. Con menos de 100 habitantes permanentes, Ons es una de las islas habitadas más singulares de España y uno de los secretos mejor guardados del Atlántico.

Durante décadas, la isla vivió principalmente de la pesca y del marisqueo. Hoy conserva buena parte de esa esencia, algo cada vez más difícil de encontrar en destinos turísticos que han visto transformado por completo su modo de vida. El ritmo tranquilo de la isla, la estrecha relación de sus vecinos con el mar y la ausencia de grandes desarrollos urbanísticos explican por qué muchos viajeros la consideran uno de los últimos refugios auténticos de la costa española.

La isla en la que viven menos personas que en muchas comunidades de vecinos

El símil es curioso, pero real. En Ons viven menos personas que en muchas comunidades de vecinos y es que la vida en esta es muy diferente a la de cualquier gran destino turístico. Durante el verano, la llegada de visitantes multiplica la actividad en la isla, pero cuando termina la temporada alta apenas permanecen unas pocas familias que continúan viviendo allí durante todo el año.

La pesca sigue siendo una de las actividades tradicionales de sus vecinos y gran parte de la identidad local gira alrededor del mar. El aislamiento geográfico ha contribuido a conservar costumbres, tradiciones y una forma de vida que prácticamente ha desaparecido en otros lugares de la costa española.

Precisamente esa tranquilidad es uno de los aspectos que más valoran quienes visitan la isla.

Playas vírgenes dentro de un Parque Nacional

Ons forma parte del único Parque Nacional de Galicia, una protección que ha permitido conservar buena parte de su riqueza natural. Entre sus principales encantos  destacan playas como Melide, Area dos Cans, Canexol o Pereiró. Todas ellas tienen varios denominadores comunes: arena clara, aguas transparentes y un entorno prácticamente intacto.

A diferencia de otros destinos costeros, no hay grandes urbanizaciones ni construcciones que rompan el paisaje. El protagonismo sigue siendo para la naturaleza, una realidad cada vez menos habitual en muchos destinos turísticos del litoral español.

Los senderos que recorren la isla permiten descubrir acantilados, miradores sobre el Atlántico y rincones desde los que contemplar algunas de las mejores puestas de sol de Galicia.

No falta el pulpo gallego

Si hay algo que ha convertido a Ons en una referencia gastronómica es su relación con el pulpo. La tradición pesquera de la isla ha hecho que este producto se convierta en uno de los grandes protagonistas de su cocina. Muchos viajeros llegan hasta aquí atraídos por la fama de sus restaurantes y por la posibilidad de degustar pulpo preparado de manera tradicional frente al mar.

El establecimiento más conocido es Casa Acuña, considerado toda una institución en la isla. Su pulpo a feira es uno de los platos más demandados, aunque también destacan las navajas, los mejillones, las zamburiñas y otros productos procedentes directamente del Atlántico.

Postales preciosas y las leyendas del lugar

La isla también es famosa por el Buraco do Inferno, una espectacular cavidad natural situada en uno de sus acantilados. Según las leyendas gallegas, este lugar estaba conectado con el mundo de los muertos y durante siglos ha formado parte de la tradición popular de la zona. Esta mezcla de naturaleza, historia y misterio contribuye a reforzar el encanto de un destino diferente.

Cómo llegar a Ons

El acceso únicamente puede realizarse por barco desde puertos como Bueu, Portonovo, Sanxenxo o Vigo. Además, al encontrarse dentro de un Parque Nacional, el número de visitantes está limitado y es necesario solicitar autorización previa durante determinadas épocas del año. Por esto, precisamente, Ons ha logrado conservar algo que resulta cada vez más difícil de encontrar en el turismo actual: autenticidad.

Mientras millones de turistas se reparten cada verano entre Baleares y Canarias, Ons sigue conservando una esencia muy complicada de encontrar. Un pequeño rincón del Atlántico donde la naturaleza, la tradición marinera y la tranquilidad continúan marcando el ritmo de la vida cotidiana.