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Ibiza siempre ha sido conocido por discotecas, pero la isla guarda también tiene una versión muy distinta para quienes prefieren caminar, comer bien y descubrir lugares con historia. Esa cara más tranquila se puede percibir en Ibiza ciudad (Eivissa), donde el gran protagonista es Dalt Vila, uno de los espacios más emblemáticos de Baleares.
En este sentido, el plan cambia por completo: menos prisas, menos coche y más tiempo para recorrer las calles a pie. El casco histórico invita a perderse entre callejuelas empedradas, plazas pequeñas, fachadas blancas y miradores abiertos al Mediterráneo. Entre paseo y paseo existe otro reclamo que muchos viajeros tienen marcado en la lista: encontrar un buen plato de pulpo frito en Ibiza.
Recinto amurallado declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO
Eso sí, Dalt Vila no es un casco antiguo cualquiera. Su recinto amurallado fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO dentro del conjunto “Ibiza, biodiversidad y cultura”. En lo más alto domina el puerto y logra mantener puertas monumentales, bastiones defensivos y algunas de las vistas más reconocibles de la isla.
La ruta suele arrancar en el Portal de ses Taules, entrada principal del recinto histórico. A partir de ahí, lo mejor es caminar sin demasiada planificación. Hay balcones llenos de flores, callejones estrechos, pequeñas tiendas, terrazas escondidas y rincones donde el mar aparece de repente entre las murallas. En la parte alta está la catedral, antiguos espacios defensivos y varios miradores desde los que se entiende por qué esta zona se ha convertido en uno de los símbolos turísticos y culturales de Ibiza.
La gastronomía de la zona
Para comer pulpo frito en Ibiza ciudad, que es algo habitual en la zona, hay varios restaurantes suelen aparecer entre las recomendaciones de viajeros y plataformas especializadas. El Mercat Ibiza es una de las opciones conocidas por su cocina basada en producto mediterráneo, con precios que pueden variar según el plato y la bebida elegidos. Otra alternativa es Cremat Beach Ibiza, que se encuentra del paseo marítimo. El ambiente relajado y la cocina marinera son factores que están muy presentes y atraen a quienes buscan una comida sin demasiadas formalidades.
Quien quiera una propuesta algo más gastronómica, con vistas al entorno portuario y protagonismo del pescado y el marisco, una buena opción es MARINER. Este restaurante llama la atención de muchos visitantes relacionan con elaboraciones de producto del mar y platos donde el pulpo tiene presencia habitual.
Experiencia muy completa
El hecho de elegir Ibiza ciudad hace que la experiencia sea muy completa. El municipio cuenta con más de 18 kilómetros de litoral que logran mezclar playas urbanas, paseos junto al agua y accesos rápidos a zonas populares como Talamanca o Figueretes, perfectas para cerrar la jornada frente al Mediterráneo.
Para aquellos que buscan en Ibiza algo más que fiesta, la fórmula resulta bastante sencilla: calzado cómodo, tiempo para caminar entre murallas históricas, un atardecer mirando al puerto y una mesa reservada para probar buen pulpo frito después del paseo. Una Ibiza menos ruidosa, quizá, pero igual de memorable.