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Mientras el verano se acerca, muchos se preparan ya para programar sus vacaciones estivales y la Costa Brava siempre es una opción que aparecen en la lista de muchos españoles. No puede ser de otra manera para todos aquellos que disfrutan del Mediterráneo en una franja litoral de más de 200 kilómetros entre los que destaca el pueblo de Pals, que posee uno de los cascos históricos medievales mejor conservados de Cataluña, además de una rica tradición arrocera y hermosas playas que, con la llegada del calor, multiplican sus visitantes en verano. Con 2.500 habitantes, Pals cuenta con un patrimonio histórico inmejorable.
Situado en la comarca del Bajo Ampurdán en la provincia de Gerona, Pals limita con los municipios de Torroella de Montgrí, Fontanillas, Palau Sator, Torrent, Regencós y Bagur. La vegetación de la localidad es uno de los aspectos que más sobresalen, al estar dominada por los bosques de pino piñonero y de pino blanco, principalmente. Asimismo, el castillo de Pals es un castillo fronterizo del siglo IX que representa otra de sus grandes peculiaridades, conservándose la torre del homenaje de la antigua fortaleza, conocida como la Torre de las Horas por el campanario construido en el siglo XV.
El pueblo se encuentra situado en la cima del puig Aspre, y el término municipal llega hasta la costa, con una larguísima playa, ideal para la práctica de deportes acuáticos. Son característicos del entorno de Pals los campos de arroz, herederos del entorno pantanoso que anteriormente había y que le dan un encanto añadido. El Pedró, núcleo histórico de origen gótico, con rincones y una esencia medieval, es la parte más atractiva del municipio, que ofrece otros lugares de interés como los paisajes de los antiguos campos de arroz y las dunas.
Pals, un pueblo con arte
Pals es uno de los pueblos más pintorescos de la Costa Brava, gracias a un núcleo antiguo de origen gótico que ha recuperado todo su esplendor tras una cuidada y completa restauración. El arte y la historia se dan de la mano en un territorio costero protegido entre humedales y dunas. Y donde no puede faltar el arroz, que crece en los infinitos campos anegados y que es el principal protagonista de los platos de la zona, por lo que el arroz a la cazuela es un plato gastronómico que no puede faltar en un Pals que tiene una playa kilométrica que te invita a nadar con las islas Medes como compañeras de baño.