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La gastronomía española es algo que siempre destacan los turistas que vienen a nuestro país. Pero también es algo muy apreciado por los que viven aquí por la infinidad de posibilidades que ofrecen. Castrillo de los Polvazares es un pequeño pueblo ideal para una escapada y disfrutar de un plato único, el cocido.
Castrillo de los Polvazares es un pequeño pueblo medieval situado en la provincia de León, muy cerca de Astorga. Situado en la zona de la maragatería, fue declarado en 1980 conjunto histórico-artístico de alto valor monumental. Y cada año acumula miles de turistas a pesar de su tamaño reducido.
Un pueblo medieval que impresiona
Con tan solo 97 habitantes, Castrillo de los Polvazares es uno de los pueblos medievales que más impresiona. Sus calles empedradas, sus casas de piedra con arcilla roja y su arquitectura arriera del siglo XVIII atrapan desde que se pone un pie en él. Sobre todo porque parece que se viaja en el tiempo muchos años atrás.
Los habitantes de Castrillo de los Polvazares fueron especialmente comerciantes que traficaban con vinos, pescados y otros bienes. Sin embargo, la llegada del ferrocarril a Astorga en 1866 comenzó su decadencia. Dejó de ser lugar de paso y poco a poco fue perdiendo población.
Un cocido que se come al revés
Uno de los grandes atractivos de Castrillo de los Polvazares es su cocido maragato que se distingue del resto. Hay muchas versiones de este plato, pero la peculiaridad de este es que se come al revés. Algo muy llamativo pero que tiene una explicación.
Primero se come las carnes, después los garbanzos con la verdura y al final la sopa. El motivo de esta inversión se encuentra en la antigüedad, cuando se tenía que consumir rápido por si eran atacados. Primero se ingería lo que más fuerza daba y para el final se dejaba lo que menos.
Visita obligada del Camino de Santiago
Además de ser un pueblo medieval que impresiona con su belleza y de su cocido maragato, Castrillo de los Polvazares tiene otra peculiaridad. Suele ser frecuentado por los miles de peregrinos que realizan el Camino de Santiago. Y es que se encuentra entre Astorga y Ponferrada.
Eso hace que muchos decidan hacer un alto en su camino para acercarse a esta población. En algunas ocasiones a reponer fuerza con el cocido, pero otras simplemente para pasear. Cualquier excusa es buena para disfrutar de este pueblo medieval.