Los expertos coinciden: se dispara el precio del nuevo Camp Nou y los 1.450 millones del Espai Barça se quedan cortos sin aportar un valor diferencial

La remodelación del recinto está lejos de ser la que se proyectó y los culés han tenido que pedir otro préstamo

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El Spotify Camp Nou está siendo una caja de problemas para el Barcelona, que deberá pedir ahora otro préstamo para poder financiarlo.
El Spotify Camp Nou está siendo una caja de problemas para el Barcelona, que deberá pedir ahora otro préstamo para poder financiarlo.

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El Barcelona vive momentos difíciles. Su maltrecha economía es la responsable y el último contratiempo puede ser letal para unas cuentas que desde hace años rozan la quiebra técnica. Todo se debe al empeño de reformar el Camp Nou, una idea que llevaron a cabo en la Ciudad Condal tras las obras del Santiago Bernabéu. Los culés necesitan ahora más dinero para completar la remodelación de su recinto, que ya ha superado el presupuesto inicial de 1.450 millones de euros. La fecha de finalización se ha retratado a diciembre de 2027, lo que impide al Barça recibir los ingresos esperados del estadio y Joan Laporta, que asumirá la presidencia en julio tras ganar las elecciones, deberá solicitar una ampliación de crédito a los socios para continuar con las obras. 

Pero es que, además, varios expertos han alertado de que la remodelación del rebautizado como Spotify Camp Nou no tiene ningún gran impacto. Así, el arquitecto Nacho Peña se ha pronunciado, durante una entrevista con Jordi Wild, que el actual Camp Nou “no es mejor” que el Metropolitano, que costó 300 millones de euros. "Si el proyecto no me interesa, las obras tampoco", ha afirmado el que fuera colaborador con Josep Pedrerol en ‘Punto Pelota’ y ‘El Chiringuito de Jugones’, que ha hecho hincapié en el hecho de que el Barça ya se haya gastado mucho dinero en las obras del campo, sin contar los intereses. Además, la constructora Limak se llevó el concurso después de que laOficina Técnica del Espai Barça la valorara como la peor. 

Mientras el nuevo Bernabéu está a punto de caramelo -sólo quedan algunos flecos de los exteriores, así como la renovación de la parada de Metro próxima al estadio-, el Camp Nou no deja de tener problemas. En estos momentos, el estadio culé ya ha superado la fase 1C y cuenta con una capacidad de 62.657 espectadores, pero se encuentra aún muy lejos todavía de los casi 105.000 que tendrá cuando finalice la reforma. Con las palancas financieras y la ampliación de los asientos VIP, el Barça cogió un poco de impulso financiero, pero eso no le impidió cerrar el año con pérdidas durante el último ejercicio. Una nota muy característica de Laporta, que ya aumentó el endeudamiento del club durante su primera etapa (2003-2010) en un 60%, alejándose de la buena gestión de José Luis Núñez. 

El Bernabéu marca la diferencia 

Aunque el Barça proyectó que el Camp Nou contará con una cubierta -aunque no completa- y el estadio estará completamente digitalizado e incluirá un marcador envolvente de 360 grados, está lejos de poder compararse con el nuevo Bernabéu. El coliseo madridista sí dispone de un techo cubierto retráctil, que es una de las grandes sensaciones de la transformación que se ha llevado a cabo desde 2019 en el recinto, así como de un hipogeo, una innovadora instalación subterránea diseñada para ocultar y conservar el césped retráctil. El videomarcador 360º es otra realidad de la que dista mucho el Barça. Además, el hecho de seguir estando en pleno centro de la capital es uno de los puntos a favor que tiene el viejo Chamartín.