Los expertos coinciden: “El tamaño de las setas no coincide con su toxicidad, hay algunas muy pequeñas que son altamente venenosas”

Los expertos sostienen que el tamaño de las setas no tiene nada que ver para valorar si es venenosa o no

Mario Gila (25), futbolista del Lazio: está muy cerca de cerrar su traspaso al Milán y dejar una millonada en las arcas del Real Madrid

Los expertos advierten al respecto de la toxicidad que pueden tener algunas setas: el tamaño no importa
Los expertos advierten al respecto de la toxicidad que pueden tener algunas setas: el tamaño no importa

Añadir Defensa Central como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Siempre que llega el otoño y las primeras lluvias del año, son muchos los que se van al monte a recoger setas. Incluso, hay quien lo hace como una tradición o para pasar el fin de semana o disfrutar con una pasión gastronómica. Sin embargo, hay un riesgo a tener en cuenta detrás de todo esto que los expertos no dejan de resaltarlo de manera constante.

Todo tiene que ver con el tamaño y es que una pequeña puede ser más peligrosa que otra que sea más grande. De hecho, los especialistas dejan claro que el tamaño no tiene nada que ver con la posible toxicidad.

Un mito: cuánto más grande, más peligro

Este error de percepción es común y es que las personas suelen pensar o, mejor dicho, llegar a la conclusión de que cuanto más grandes, más peligro, pero nada más lejos de la realidad. Así pues, los que más saben del tema hacen énfasis en que hay setas pequeñas que son capaces de tener toxinas altamente dañinas para el organismo, llegando al punto de generar intoxicaciones graves y, en el peor de los casos, mortales.

Conviene hacer mención que en España hay unas 1.500 especies de hongos y hasta un centenar pueden llegar a ser tóxicas. Incluso, hay algunas que tienen un aspecto comestibles, de modo que el riesgo aumenta considerablemente.

Uno de los problemas es que cuesta identificarlo a simple vista. Hay setas, que son peligrosas, que comparten elementos visuales con otras que sí son seguros. De hecho, hay un ejemplo, que es las amanitas, aunque también hay otras especies que son muy típicas en los montes de España. Los expertos tienen una premisa básica: si hay una mínima duda, que no se consuma.

El color, un factor importante para valorar el posible riesgo

Los colores son un factor importante para tener en cuenta si hay peligro o no. De hecho, si se ve un rojo, verde o naranja muy intenso no se debe de consumir. El tallo también es otro aspecto considerable, particularmente si cambia de color cuando se manipula, consigue tonos azulados o incluso llega a desprender líquido parecido a la leche. El olor es otro síntoma que se debe de tener en cuenta, llegando al punto de que si se parece a productos químicos o desagradable, lo aconsejable es no consumirla.

Más allá de todo esto, hay elementos anatómicos que son significantes. Láminas blancas, un anillo en el tallo o una volva son factores que deben de llamar a la precaución. Precisamente, este es el motivo por el que no se debe de cortar la seta al ras de suelo. Lo ideal es arrancarla de manera precavida para poder verla con todo tio de detalle.

Así pues, las personas que más saben del asunto hacen énfasis en que no vale con la identificación para poder comerla. Por más que parezca ‘segura’ por apariencia no hay que dar nada por ello. En caso de que se consuma una con cierto grado de toxicidad pueden aparecer náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y mareos o sudoración.