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Marcos Mazzuka es un doctor experto en la longevidad, en medicina regenerativa y salud integrativa. Uno de los puntos que ha destacado en sus charlas es la capacidad para prolongar la vida. Muchas veces controlando la alimentación y huyendo de los tóxicos que nos rodean.
Sin embargo, Mazzuka ha ido un paso más allá ya que ha desvelado que "podríamos vivir más de 100 años si no fuera por los tóxicos que nos rodean, hasta los 135 incluso". Nuestras células están preparadas para aguantar muchos más años de lo que lo hacen.
El experimento que lo demostró
Mazzuka ha hecho referencia a un estudio que fue clave para ver la longevidad que podría tener el ser humano. “Denham Harman, que es el padre de la medicina regenerativa celular, hizo un experimento en los años 50. Cogió células de varias razas humanas para ver si había diferencias genéticas y ver cuánto tiempo tardan en morir”, ha indicado.

Este académico “colocaba esas células en las condiciones utópicas perfectas: buena hidratación, luminosidad y nutrición. En la medida que fueron creciendo y muriendo, él hacía un cálculo con esos datos. Los cálculos le dieron de promedio 135 años de vida”.
Envejecer como una enfermedad
Mazzuka hace referencia a una de las frases que dijo Harman después de conocer los resultados de su experimento: “Dijo que envejecer es una enfermedad, por el envejecimiento prematuro”. Las células podían llegar hasta los 135 años, sin embargo, las personas se morían a los 75, por ejemplo.
La conclusión a la que llegaba Harman, y que también recoge Mazzuka, es que “en las condiciones perfectas, si yo tengo los genes que podrían llegar hasta esa edad, y me estoy muriendo antes, no es genética, es el entorno”. Eso hacía que el primero se preguntase “dónde están los 50 años que me han quitado”.
Mazzuka señala que “de ahí nació el concepto de la epigenética, y del entorno” que provoca la muerte prematura a pesar de que las células estén preparadas para aguantar mucho más tiempo.
La importancia de la alimentación para evitar los tóxicos
Mazzuka pone especial importancia en la alimentación, ya que a través de ella podemos estar consumiendo tóxicos sin darnos cuenta. Pone varios ejemplos como la parte verde que aparece en las patatas cuando las pelamos y que habrá que “llegar a la parte blanca. Son unas sustancias altamente tóxicas para el intestino que utiliza para defenderse de los bichitos que la quieren atacar”.
No es el único ejemplo que pone ya que también habla de la berenjena. “Lo ideal es quitarle toda la piel y después hacer lo que quieras elaborar con ella, pero no dejársela. Porque es sumamente tóxica y puede producir dolores de cabeza”.
Unos detalles que pueden hacer que alarguemos nuestra vida, eliminando esos tóxicos aunque no lo podemos hacer con todos. Mazzuka apunta en ese sentido debido al estudio de Harman y la longevidad de las células.