¿Qué se come en Madrid antes de un gran partido del Real Madrid? Más allá de las grandes cadenas de los alrededores del Bernabéu, hay recetas que forman parte de la cultura de la ciudad. Una de ellas es la sopa de ajo que defiende Martín Berasategui, uno de los chefs más reputados de España. En Madrid, el frío de los partidos en invierno siempre ha tenido un aliado: la sopa de ajo, también conocida como sopa castellana. Se trata de uno de los grandes tesoros de la cocina española.
Estamos hablando de una receta humilde, sencilla, de aprovechamiento, pero que con el toque de Martín Berasategui alcanza un nivel top. La sopa castellana tiene sus raíces en Castilla la Mancha, y para prepararla no se necesita mucho más que pan, ajo y agua. Pero el chef le da una vuelta de tuerca más para convertirla en una auténtica delicia.
Los ingredientes de la sopa castellana de Martín Berasategui
"La sopa de ajo tiene aceite de oliva, ajos, un poco de pimentón dulce, pulpa de pimiento choricero y salsa de tomate. Por supuesto que pan sopako (un pan para sopa típico de Euskadi), un poco de cayena y agua caliente, que la cogeremos del grifo", explica Berasategui, que cuenta con una amplia trayectoria en el mundo de la cocina y cuyos restaurantes han ganado un total de 12 estrellas Michelín a lo largo de estos años.

Para el chef, la sopa castellana no debería caer en el olvido. Se trata de un plato tradicional tan fácil y práctico que puede hacerlo hasta la persona más torpe: "Son recetas que hay que recuperar y que hay que enseñar al ama y al amo de casa a que hagan recetas en pocos minutos", explica el cocinero, que defiende que este tipo de recetas sencillas "son para que disfrutéis en pocos minutos y la gente pierda ese miedo a cocinar en casa".
El método es sencillo: cocinar, junto con un poco de guindilla cayena, entre 12 y 16 dientes de ajo picados en una cazuela. Es importante que el ajo se cocine bien, pero sin llegar a coger color para que no amargue: "Siempre al ajo le quitamos el germen interior que tiene, que es lo que le da ese regusto malo".
El truco final para una sopa de ajo especial
Una vez cocinados, el chef añade el pan troceado y lo deja por unos minutos rehogando, hasta añadir tres ingredientes que van a llevar la receta a otra dimensión: pimentón dulce, dos cucharadas de pulpa de pimiento choricero y unas cuantas cucharadas de tomate frito casero.
Cuando todo está mezclado en la olla, se le añade la sal y dos litros de agua caliente del grifo. Ni caldos preparados ni nada raro, agua sin más. Con todo bien removido, se deja hervir durante 10 o 15 minutos para que todos los sabores se integren y, finalmente, se le añade un huevo en forma de hilo: "Va a ir cuajando con el calor de la sopa de ajo". Una receta apta para cualquier persona, para cualquier bolsillo y una de las más caseras y tradicionales de la cocina española.