La obra del Spotify Camp Nou sigue generando problemas en Barcelona. Bien es cierto que parte del estadio ya ha sido habilitada, pero todavía no está la reforma completamente acabada. Lo cierto es que no se han cumplido los plazos que Joan Laporta y compañía tenían previstos.
De hecho, hay un retraso de más de 900 días y esto supone que el club blaugrana tiene que asumir multas cercanas a los tres millones de euros por incumplimientos en los contratos y con sanciones asociadas a los plazos de ejecución.

Esta obra tenía el objetivo de devolver al primer equipo en un corto período de tiempo, pero se ha visto que no ha sido así. Así pues, la finalización del estadio todavía no se ha producido, algo que no imaginaban en las altas esferas de la institución barcelonista.
Con el calendario superado por completo, la constructora principal ha llegado a activar cláusulas de penalización por cada día de retraso, lo que viene a demostrar la chapuza de proyecto que se ha llevado a cabo en la ciudad condal. Con el objetivo de reducir costes, el club ha intentado negociar alguna rebaja en las multas. No obstante, las sanciones ya llegan a una cifra aproximada a los 3 millones de euros. Palabras mayores.
La justificación del FC Barcelona
Desde la institución blaugrana ha defendido que podrían aplicar ciertas penalizaciones hasta el final de la obra, aunque depende de la forma en la que evolucionen las fechas de finalización y justifican que las razones del retraso quizá tienen que ver con factores externos.
Así pues, aseguran que la escasez global de material o dificultades en la planificación del proyecto. Eso sí, el contrato concreta unas situaciones muy específicas que puedan justificar la demora, lo cual deja indefenso al club en la discusión que tienen con la constructora.

Este episodio viene a demostrar la mala situación que atraviesa el FC Barcelona desde un punto de vista institucional. Llevan ya bastante tiempo dejando que desear en esta cuestión y el nivel de Joan Laporta en este aspecto deja que desear.