El FC Barcelona es un polvorín. El club catalán anda cada mercado de fichajes haciendo malabares para tratar de fichar y que cuadren las cuentas. Y, cuando no cuadran, se las apañan con palancas financieras para aumentar el apartado de los ingresos (aunque estos sean fantasma) con el fin de cerrar las operaciones de mercado que se les antoja.
Por si fuese poco, en el club están acostumbrados a tener en plantilla a un jugador encargado de planificar el equipo, mantener o no en el cargo a un entrenador, etc. En su día pasó con Leo Messi. Por qué si no iba a entrenar al FC Barcelona el Tata Martino, por ejemplo. Ahora es Lamine Yamal quien quiere hacer un Barça a su imagen y semejanza. Ya ha comenzado a encargar salidas a Laporta y Deco.

Lewandowski, sentenciado por Lamine
La última víctima del caprichoso Lamine Yamal es el polaco Robert Lewandowski. El delantero aterrizó en Barcelona el verano de 2019. Desde entonces, en estas tres temporadas y media, ha disputado 166 partidos oficiales vistiendo la camiseta azulgrana, en los que ha anotado 109 goles. Unos número bastante buenos, la verdad sea dicha.
Es cierto que el polaco tiene ya 37 años y que su físico no es el mismo que el de hace dos o tres años. Sin embargo, esto no quita que siga siendo un futbolista determinante, y que podría seguir rindiendo al máximo nivel en el Barça. Pese a ello, parece que sus días en Barcelona están contados y Lamine tendría mucho que ver en ello.
Según varias informaciones, el Barcelona no renovará a Robert Lewandowski. Y uno de los motivos es que a Lamine Yamal no le sienta bien jugar con el polaco al lado en el ataque. El ’10’ del Barcelona considera que otro tipo de jugador, como Ferran Torres, le es más beneficioso para su juego. Esto ha provocado que Flick haya condenado al banquillo al polaco y que Deco no piense renovar su vinculación con el Barcelona.

No aguanta el ritmo
Los argumentos que ha dado Lamine Yamal al cuerpo técnico y a la directiva para que Robert Lewandowski abandone el club son básicamente su edad y el ritmo de juego. El Barcelona de Flick es un equipo mucho más vertical que el de Xavi, Luis Enrique o Guardiola. Un equipo que presiona mucho al rival y necesita piernas frescas en la delantera. Está claro que el polaco a sus 37 años este ritmo ya no lo aguanta.
Para Lamine, el juego del equipo en ataque debe pasar por las bandas, siendo él y Raphinha protagonistas. Consideran incluso un estorbo que jugadores como Lewandowski, mucho más posicionales, ocupen espacios a los que ellos pueden llegar partiendo desde el costado.
Así pues, parece que Robert puede ir haciendo las maletas porque su estancia en la ciudad condal tiene fecha de caducidad. Lamine Yamal puede sonreír, se ha vuelto a salir con la suya.