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Que España es una maravilla de norte a sur, y de este a oeste, es una evidencia empírica de la que la Historia es testigo. Nuestros antepasados siempre combatieron hasta el final, vendiendo muy caras sus derrotas y, finalmente, resurgíamos de las cenizas cual ave fénix. Es lo que hicimos al inicio de la Edad Moderna, recuperando nuestra soberanía ante los musulmanes invasores, y son pasos que han seguido infinitud de celebridades a lo largo de los años. También municipios como Lanuza, que se recuperó de una inundación en los años 70 y, con sólo 43 habitantes, su paisaje similar al de la película 'Frozen' le ha puesto en el mapa.
Ubicado en la provincia aragonesa de Huesca, en el valle de Tena, entre montañas y el embalse del río Gállego, Lanuza ofrece una estampa natural espectacular y un casco histórico de piedra y pizarra precioso que destaca igualmente por su sencillez y naturalidad. La sociedad oriunda de aquí repobló el municipio en los años 90, después de que quedara inundado en 1976, y su parecido al ecosistema de ‘Frozen’, la película de Disney que se desarrolla en el mundo imaginario de Kristoff, le ha llevado a ser un lugar turístico considerable en estos últimos años. Desde 1994 acoge el Festival Internacional de las Culturas.

Para hablar de la historia de Lanuza hay que remontarse al siglo XIII, cuando poco a poco fue creciendo y llenando sus calles. Sin embargo, y como en muchos otros pueblos de España, la creación de su embalse en 1976 terminó por despoblarlo. Pero igual que no se rindió Anna por salvar a Elsa en ‘Frozen’, los habitantes de Lanuza lucharon por salvar su pueblo y en los 90 comenzaron a repoblar el lugar, que forma parte del municipio de Sallent de Gállego, no siendo una tierra independiente.
Lanuza es célebre también por haber sido cuna de nueve justicias de Aragón, entre ellos Juan V de Lanuza. Además de las maravillas del propio lugar y el entorno rural en el que está inmerso, el pueblo puede presumir de acoger Pirineos Sur, un festival en el que cada verano artistas de renombre de los cinco continentes actúan en el magnífico escenario instalado sobre las aguas del pantano.
Lanuza, una huella histórica
Con unos montes que son envidia en todo Aragón, el caserío de Lanuza se arracima desde el borde mismo del embalse hasta la iglesia del Salvador, construida en el siglo XIX sobre un templo románico anterior incendiado en la Guerra de la Independencia (1808-1814) y del que aún se conserva un crismón en la portada. Está abierta al culto y en ella se hallan varias obras de arte, entre ellas un relicario de plata fechado en 1557 en el que se exponen restos de Santa Quiteria, patrona del pueblo.