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España sigue marcando tendencia en el turismo internacional -sólo Francia nos supera- y, con la llegada de la Semana Santa, muchos pueblos se convierten en grandes puntos de acogida para muchos forasteros que, ante una experiencia nueva, se quedan gratamente sorprendidos por la belleza que poseemos dentro de nuestro país. En este contexto, la prensa extranjera ha sacado a relucir una de las perlas que tenemos en Andalucía, la localidad de Salobreña que, ubicada entre Granada y Málaga, destaca por su huella griega, con más de 6.000 años de historia y unas playas que quitan el sentido, como les gusta decir a los del sur.
Salobreña, que cuenta con 13.000 habitantes, ha despertado el interés de los medios foráneos gracias a su atractivo intacto, su arquitectura tradicional y su legado histórico. En ella podemos encontrar una gran afluencia artística, con un castillo árabe del siglo X, que da cuenta de su herencia musulmana, y un paisaje azucarero, siendo destino ideal para quienes buscan tranquilidad y autenticidad. Además, pese a su gran estética, es un lugar sin un gran turismo masivo.
Situado en la parte centro-oeste de la comarca de la Costa Granadina, en la provincia de Granada, Salobreña se encuentra a las orillas del mar Mediterráneo, limitando con los municipios de Motril, Vélez de Benaudalla, Los Guájares, Molvízar, Ítrabo y Almuñécar. La gran peculiaridad del pueblo es que se encuentra en un antiguo peñón, ofreciendo un paisaje pintoresco con casas blancas, huertas y playas. Su rica historia incluye influencias romanas, musulmanas y cristianas, con una fortaleza que sirvió como palacio y prisión real. Aparte de sus vistas panorámicas, Salobreña es conocida también por su gastronomía marinera.
Salobreña y su gran historia
Salobreña nace entre el azul profundo del Mediterráneo y el verdor de la vega, siendo una de las localidades más especiales de Granada. Las casas encaladas, de fachadas blancas y desparramadas por la colina como auténticas perlas intrépidas hacen de este paisaje una impresionante combinación de contrastes y fondos. Por supuesto, no puede faltar el eco civilizatorio de la localidad, impregnada en años de historia, al haber sido pasado por ella fenicios, romanos, árabes y cristianos.
Salobreña fue una comunidad musulmana y no se integró en el reino de Granada hasta el año 1489, cuando pasó a manos cristianas. El pueblo cuenta con cinco playas, que de oeste a este son: El Cambrón, El Caletón, La Guardia, Salomar o de la Charca y Punta del Río, y dispone de un arte que ha sido protegido como bien de interés cultural (BIC). El castillo, el centro histórico, la muralla urbana y la torre del Cambrón se encuentran en esta categoría.