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Que España es un gran país no lo discute nadie y no por la broma aquella que hizo en su día Mariano Rajoy sino porque es la realidad, que siempre se termina imponiendo sobre el género humano. Nuestro país forma parte de la base cultural y civilizatoria de lo que conocemos por Occidente, siendo pionero en el Descubrimiento de América y la evangelización de todos los territorios de aquel continente que explotó Cristóbal Colón y tantos otros. Nuestra vasta erudición también es algo que viene de lejos y nadie mejor que Miguel de Cervantes explica nuestra pequeña aportación en el mundo entero. El escritor alcalaíno ha tenido una influencia tan grande que su huella ha llegado a la geografía... ¡de Australia!
Como lo oyen. La patria que constituye Oceanía tiene, dentro de su territorio, un pequeño pueblo que rinde homenaje al más ingenioso de nuestros intelectuales, al llamarse esta localidad Cervantes. Con 500 habitantes, es la puerta de entrada al Desierto de los Pinnacles, en el Parque Nacional Nambung, con formaciones rocosas espectaculares, y es un municipio de pescadores de la región de Wheatbelt, encontrándose en el océano Índico, 198 kilómetros al norte de Perth, 227 kilómetros al sur de Geraldton y 24 kilómetros al sur de la bahía de Jurien. Su nombre es un tributo al creador de ‘El Quijote’, originado por un barco ballenero estadounidense llamado Cervantes que llegó cerca de este pueblo en 1844. Fue cuando las rocas cercanas recibieron el nominativo de ‘Cervantes Rocks’ y luego se decidió llamar al pueblo así en 1962.

La localidad australiana de Cervantes cuenta con un gran turismo y su actividad principal depende de la pesca de langostas. La población es mayoritariamente de ascendencia anglosajona, por lo que el idioma que más destaca es el inglés, y las casas bajas son prefabricadas. Este tipo de vivienda, cada vez más común en todo el orbe, está equipado con paneles solares que reciben a visitantes temporales con alguna frecuencia. El pueblo tiene un clima mediterráneo cálido y disfruta muy cerca de su término municipal desde el año 2006 de un parque eólico con 48 aerogeneradores.
Las calles de Cervantes, españolas
A muchos les gustará saber que Cervantes es un homenaje a 'El manco de Lepanto', pero es que su geografía también es un tributo a las raíces más profundas de España. Así, todas las calles de este pequeño pueblo de Australia reciben nombres españoles o catalanes, como Sevilla Street, Barcelona Drive, Aragón Street, Madrid, Cataluña, Córdoba o Segovia, dando lugar a una atmósfera totalmente rompedora en Oceanía.
Otra particularidad que encierra Cervantes es que se encuentra a unos kilómetros del lago Thesis, un hogar de estromatolitos, los fósiles vivientes más antiguos del planeta que fueron los primeros organismos que generaron el oxígeno a la atmósfera primitiva de la Tierra. Curiosidades de un pequeño rincón de una Australia que guarda cierta herencia española.