Yaiza Canosa, empresaria, de pedir un préstamo de 3.000 euros a facturar más de 70 millones al año: "La gente me preguntaba que de quién era la secretaria"

Yaiza Canosa es una de las empresarias más influyentes de España con solo 33 años tras fundar GOI

Diego Vargas
Periodista
01 de Abril de 2026 17:43
Yaiza Canosa, empresaria, de pedir un préstamo de 3.000 euros a facturar más de 70 millones al año: "La gente me preguntaba que de quién era la secretaria"
Yaiza Canosa, empresaria, de pedir un préstamo de 3.000 euros a facturar más de 70 millones al año: "La gente me preguntaba que de quién era la secretaria"

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Yaiza Canosa, emprendedora que se ha convertido en una de las mujeres más influyentes de nuestro país con apenas 33 años de edad, empezó su camino como empresaria con solo 16 años. Mediante un préstamo de 3.000 euros, arrancó con su primera idea, una compañía dedicada al scrapping de datos para la industria televisiva. Con 19 años, vendió esta empresa y se mudó de su Coruña natal a Madrid, donde fundó GOI, la empresa de paquetería voluminosa con la que se ha abierto camino entre los más ricos de España.

Ahora, Yaiza Canosa genera más de 70 millones de euros al año incluso a pesar de que, todavía, tiene que enfrentarse a los comentarios desagradables de aquellos que creen que el mundo empresarial está vetado para las mujeres, y más aún para las mujeres jóvenes como ella: "Ser mujer y muy joven, encima en el mundo de la logística, donde está Goi, que es supermasculinizado, provoca que no te tomen en serio o no tanto. Me han preguntado muchas veces que de quién soy la secretaria, me lo dicen una vez al mes. Yo me río, a veces contesto", asegura la emprendedora.

"Deberías sonreír menos porque no contagias seriedad"

"Una vez, al salir de una reunión con hombres de corbata mayores, se acerca uno y me dice: '¿Te puedo dar un consejo?'. Le dije que claro. Y me dice: 'No seas tan alegre, no sonrías tanto porque no contagias seriedad'. Y le dije: '¿Te puedo dar yo a ti otro? Deberías sonreír un poco más porque así no parecería que estás tan amargado'. Es que de qué vas. No estaba contando chistes, estaba siendo agradable y maja, pues como soy. No dejaré de ser como soy y menos con este consejo de mierda. Cada uno marca los límites. Uno de los éxitos de la vida va en la capacidad de apartar imbéciles, de ser capaz de neutralizarlos", expresó en una entrevista para The Objective.

Su vida cambió gracias a una idea, y Yaiza Canosa es de las que piensa que hay que actuar más y pensar menos: "Tener una idea no sirve de nada si no se ejecuta. Todos tenemos ideas. Lo único que cambia una idea en algo que merece la pena potencialmente (salga bien o salga mal, porque no siempre tiene que salir bien para que merezca la pena) es precisamente empezarlo. Somos muy vagos y todos tenemos muchas ideas, me gustaría… me gustaría… Hay que marcar una hoja de ruta mínima y empezar a trabajar en ella. No hay fórmula mágica: ser valiente y dedicación y trabajo", explica.

Los techos de cristal que ha tenido que romper Yaiza Canosa

Como mujer, es consciente de que existen barreras porque ha tenido que romper muchos techos de cristal: "Todos tenemos barreras, hay veces que son de género, económicas, de capacidades… Todos tenemos barreras en el camino, lo que nos diferencia es cómo nos enfrentamos a ellas. ¿Ser joven y ser mujer es complicado? Sí. ¿Ser un señor de 65 años en un mundo de transformación digital no lo es? Joder, pues sí. Y, ¿qué estás haciendo para cambiarlo? Pues lo primero, siendo mujer te tienes que rebelar, tendrás que hacer que cambien de perspectiva", afirma.

Yaiza ha demostrado ser una mujer valiente y, además, una mujer que no teme decir las cosas como las piensa aunque no suenen bien: "Es políticamente incorrecto decir esto, pero de lo que más había aprendido era de trabajar con gente muy buena y de haberme equivocado mil veces. Eso me había servido para crecer profesionalmente y a nivel de perspectiva. Lo que tenía claro es que no iba a renunciar a un trabajo, a un proyecto o a emprender, que es donde había estado la fuente de inspiración de todo lo que me había funcionado, por estudiar, que era precisamente lo que no me había funcionado. Muchas veces es dar un golpe en la mesa: esta no soy yo, no me siento bien así y no voy a seguir con lo que está marcado, impuesto por otros", asegura.