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España es un país con muchos pueblos, que son los que conforman la identidad de una nación. Y, en el ámbito madrileño, es preciso y justo reivindicar todos aquellos municipios que forman parte de la región motora de España. A pesar de que la comunidad destaca por tener la capital, eso no es óbice para señalar que hay muchos pueblos en Madrid que son un modelo de cercanía y uno de los más característicos es el más pequeño de todos ellos. Se trata de Madarcos, que está en la Sierra Norte, a unos 100 kilómetros de Madrid y 88 del estadio Santiago Bernabéu, y cuenta con unos 69 habitantes en una extensión de apenas 3,55 kilómetros cuadrados.
Madarcos es un gran refugio de historia, sostenibilidad y gastronomía que sobrevive en la Sierra del Rincón que destaca por su tranquilidad, su auténtica arquitectura tradicional de piedra y por pertenecer a la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón. Su entorno es tan privilegiado que está ubicado en la Reserva de la Biosfera con la ampliación por la Unesco desde junio de 2022. El pueblo se asienta en un altiplano bordeado por la hoz que forma el río Madarquillos en el que la mayoría de las viviendas son cuadras rehabilitadas que han conservado su esencia, en un núcleo urbano que apenas ha sufrido alteraciones a lo largo de la historia, consiguiendo mantener intactas las tradicionales construcciones de piedra seca, mampostería de granito, esquisto y cubiertas a dos aguas.
Con una etnografía muy singular, Madarcos conserva elementos culturales únicos, como el antiguo Reloj de Vez (un sistema tradicional que regulaba los turnos de riego mediante la sombra solar), el potro de herrar y la antigua fragua) y, además, dispone de un ahumadero, un reconocido obrador artesanal famoso por sus productos ahumados (como carnes y pescados) elaborados con sal marina y humo de maderas nobles. Porque la gastronomía es una de las patas en las que se apoya la localidad madrileña para vivir a lo largo del año, con un producto que es de primerísima calidad y que sirven a lo largo de la región.
Un pueblo sin salir de Madrid
Madarcos ofrece un escape tranquilo con su arquitectura tradicional, paisajes naturales y proyectos comunitarios innovadores. Destaca por su enfoque en la atención a personas mayores y la promoción de la identidad local a través del arte y la gastronomía, por lo que es un refugio muy apto para todos aquellos que buscan desconectar del ruido, la tensión y el estrés de la capital porque es un pueblo de los de siempre... pero sin salir de Madrid. Un municipio en el que, para más inri, se encuentra una Escuela de Hostelería, donde aparte de formar a profesionales del sector, ofrecen cursos de cocina para aprender a preparar recetas fáciles y divertidas.