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Es cierto que todavía faltan por resolverse los cuartos de final de la Champions. Y que hay varios compromisos ligueros muy importantes que se juegan en las próximas semanas. Sin embargo, muchas miradas ya se centran en la final de la Copa del Rey.
Entre otras cosas, porque este jueves se han celebrado los sorteos de entradas que realizan ambos equipos entre sus socios. Ya se saben quiénes podrán optar a comprar una entrada para la final de Copa. Pero lo cierto es que han dejado un llamativo dato al respecto.
Por parte del Real Madrid se han recibido 46.922 peticiones de entrada para esa final. Sin embargo, el Barcelona se ha quedado prácticamente en la mitad, 25.273 son los que lo habían solicitado. Una diferencia que finalmente no se podrá ver en las gradas de La Cartuja.

La Real Federación Española de Fútbol entrega el mismo número de entradas a las aficiones de los dos finalistas. Por lo tanto, dentro del estadio habrá el mismo número de madridistas y de barcelonistas. Pero la realidad demuestra la gran diferencia entre ambos clubes.
Ni siquiera en su mejor año de las últimas temporadas
Lo cierto es que el Barça está viviendo su mejor año de las últimas temporadas. Líderes en Liga, finalistas de la Copa del Rey y a un paso de las semifinales de la Champions. Después de mucho tiempo de fracaso en fracaso, por fin tenían algo por lo que celebrar.
Pero parece que el equipo azulgrana no termina de conquistar a sus aficionados, y eso que presumen siempre. Dicen que hacen el mejor fútbol de la historia y que en los desplazamientos siempre mueven masa. Un discurso que cae por su propio peso en cuanto sacas datos.
La verdad es que el Real Madrid sí que es capaz de contagiar mucho más a sus seguidores. Se ve en la petición de entradas de la final de la Copa del Rey. Pero también en el recibimiento que harán al autobús del equipo el próximo miércoles, buscando la remontada ante el Arsenal.
Una excusa que se cae por su propi peso
Muchos aficionados culés han intentado argumentar que Sevilla, donde se disputa la final, está mucho más cerca de Madrid que de Barcelona. Podría ser cierto pero hay un dato que demuestra que es una excusa barata y que realmente no se mueven para apoyar a su equipo.
En 2017 la final de disputó en Madrid y solo pidieron 17830 entradas, mientras que un año más tarde, también en la capital, bajaron a las 10510. Ese era un desplazamiento mucho más sencillo, pero está claro que algunos solo apoyan a su equipo con la boca pequeña.