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El ‘caso Negreira’ sigue trayendo cola. Después de que se hayan cumplido tres años del estallido de la causa de corrupción más grave en la historia del fútbol español, el Barcelona sigue sin justificar el pago de 8,4 millones de euros al que fuera 'número dos’ del Comité Técnico de Árbitros (CTA) durante, al menos, 17 años (2001-2018). Mientras la Justicia de nuestro país continúa investigando lo ocurrido, es en el terreno del balompié donde comienzan a moverse para poder castigar como es debido al Barça, que, casualmente, ganó durante esta época nueve Ligas, el 35% de los campeonatos domésticos que posee. Y la UEFA puede marcar un antes y un después con su sanción.
De acuerdo con la información que ha aportado Tomás González-Martín en 'El Debate’, el Comité de Ética de la UEFA puede condenar al Barça por conducta irregular, al haber pagado a José María Enríquez Negreira durante más de tres lustros cuando éste era uno de los responsables de las designaciones de los colegiados en España, y el castigo que se le impondría sería el de estar un año sin jugar en las competiciones europeas, además de tres o cuatro ventanas sin fichar. Sin embargo, Javier Alberdi, que en YouTube es conocido como Kollins, ha analizado en el canal que tiene en la plataforma estadounidense que en el Madrid mantienen como posibilidad remota que la sanción sea ejemplar y castiguen con un periodo de 10 años fuera de Europa a los azulgranas.
De optarse por esta última medida, en el conjunto blanco recuerdan que hay precedentes al respecto, aunque son totalmente realistas y creen que es poco probable, sobre todo porque supondría "matar al club" en el aspecto económico y también en el deportivo. Además de estos castigos, un directivo del Madrid habría señalado igualmente, según ha confesado Kollins en su charla con Tomás Rubio, que el Barça podría tener una sanción de tres años sin poder jugar la Champions League o incluso la Europa League, torneo en el que los azulgranas hicieron el ridículo en los años de Xavi Hernández en el banquillo.
La UEFA contempla sanciones graves para casos en los que se pague por información privilegiada o para obtener ventaja mediante pagos a cargos federativos. El hecho de haber pagado a Negreira, que entonces era el vicepresidente de los árbitros, por los famosos informes entraría en esta última categoría de delito grave para la UEFA. Hay que recordar que existe un fuerte debate aún sobre si la prohibición de fichar es competencia de la FIFA o si la UEFA puede aplicarla a través de la denegación de inscripción de jugadores en sus torneos. De momento, Gianni Infantino ha dejado vía libre a Aleksander Ceferin, ante el que ha recurrido Joan Laporta como escudo. El reelegido presidente del Barça cuadruplicó los pagos a Negreira durante su primera etapa al frente de la entidad (2003-2010).
Revés reputacional al Barça
En el Barça hay un exceso de nerviosismo por el ‘caso Negreira’, como volvió a poner de manifiesto recientemente Laporta, al atacar al Madrid. Pero el controvertido abogado debería recordar que la exclusiva salió de la propia Cadena SER en Cataluña, siendo hasta la fecha el Madrid el único club español que se ha personado en la causa, algo que no olvida el presidente azulgrana. La intranquilidad en el Camp Nou es entendible, ya que cualquier sanción de varios años tendría un impacto devastador para la entidad, que vive desde hace tres años en una grave crisis reputacional. Y la cosa podría ir a más, en caso de llegar una sanción que es más necesaria que nunca, sobre todo para regenerar un sistema totalmente podrido.
Además de que, en el terreno estrictamente deportivo, el club dejaría de participar en Europa, la pérdida de ingresos sería descomunal. El Barça podría dejar de percibir unos 100 millones de euros anuales por esta decisión, lo que empujaría a que muchos de sus futbolistas abandonaran el equipo. Por supuesto, la losa se trasladaría a los despachos, con una imposibilidad manifiesta a la hora de moverse en las contrataciones. Nadie querría jugar en un Barça manchado completamente por la negligencia, la putrefacción y el engaño. Los ‘valors’ eran éstos y no las cualidades que se atribuían.