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El pinchazo de España ante Cabo Verde supuso un serio contratiempo para la selección. No solo por el resultado, sino por la imagen que se dejó a nivel colectivo, pero también Lamine Yamal en particular. El jugador azulgrana queda señalado por la actitud que tuvo.
Lamine llegó lesionado al Mundial y se le espera durante la primera fase para que fuese cogiendo ritmo. Pero ya en el primer partido tuvo que recurrir Luis de la Fuente a él para salvarse. Y la imagen que dejó ha sido muy criticada por el periodista de la Cadena Ser, Antonio Romero.
Lamine Yamal vuelve a estar en entredicho
No hay duda de la calidad que tiene Lamine Yamal, sin embargo, se pone en duda el compromiso con el grupo. Así lo ha señalado Antonio Romero que apunta que "es el mejor jugador del Mundial y lo será 10 años, pero escenificar en 15 minutos que estás molesto no es positivo".
Se refería al momento cuando entró desde el banquillo ante Cabo Verde, donde su imagen transmitía enfado. “Es el más desequilibrante, pero salir al terreno de juego serio, pensando que tienes que ser titular ya a mí no me termina de convencer” apostillaba Romero.
Las exigencias de Lamine Yamal a debate
Lamine Yamal quiere ser protagonista siempre, aunque su estado físico no esté al cien por cien. Así lo ha señalado Antonio Romero, pero es que también le ha ocurrido en el Barcelona. Flick ha tenido que asumir los cabreos de su jugador cada vez que era sustituido.
Que eso vuelva a ocurrir en la selección es algo que no está gustando por lo que significa. Siempre se presumía que en La Roja eran una gran familia, que había una gran unidad. Pero todo saltó por los aires con el primer partido del Mundial y la actitud de Lamine Yamal.
Lamine Yamal tiene que sacrificarse
La consigna es clara, a pesar de ser un gran jugador, Lamine Yamal tiene que aprender a sacrificarse. Cuando no se está en el mejor momento físico no hay que ser titular. Hay que confiar en el resto de los compañeros y no creerse la gran estrella que tiene que solucionarlo todo.
Es el gran debate que se ha instalado en el Mundial después del gran tropiezo de España. Sobre todo por esa imagen cabizbajo, cabreado con el mundo, que dejó Lamine en el primer partido. Una actitud que no gustó y que ya está generando las primeras fricciones.