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El Real Madrid está decidido a impulsar nuevamente un proyecto ambicioso para la temporada 2026/2027 y Florentino Pérez ya tiene el candidato ideal para tomar las riendas del equipo: José Mourinho. Como hemos venido señalando en Defensa Central durante las últimas semanas, el presidente quiere que el portugués regrese al Santiago Bernabéu luego de una primera etapa (2010-2013) muy intensa y ha llegado a un acuerdo para que esto suceda. El anuncio, en cambio, se podría prolongar hasta la semana que viene, si Enrique Riquelme no se presenta a las elecciones convocadas por Pérez, pero nada afecta a los planes de Mou, que ya trabaja en reconstruir el grupo y ha reclamado tener plenos poderes en el terreno deportivo para evitar sucesos turbulentos.
De hecho, para el todavía técnico del Benfica -tiene hasta el 26 de mayo para rescindir su contrato con los lisboetas, a pesar de tener contrato hasta 2027-, las vacas sagradas no existen en su vestuario y el reto de retornar a Chamartín le motiva. Pero, según ha reportado Telemadrid de su propio entorno, quiere acabar con los problemas que ha vivido el plantel durante este curso. ‘The Special One’ tiene muy claro que morirá con sus propias ideas y no olvida que el enfrentamiento que tuvo Vinicius Junior con Xabi Alonso en el primer Clásico de la temporada contra el Barça (2-1) fue "el principio del fin" y no piensa repetir el mismo error. Dejando a un lado la propuesta futbolística, Mourinho tiene trabajo en el aspecto físico, sin olvidarse del orden, la disciplina y la jerarquía para marcar la diferencia.
Mou ya tuvo que enfrentarse a situaciones incómodas en el Madrid hace 16 años. Durante tres campañas, el de Setúbal no cesó, sin embargo, en sus planes iniciales y batalló contra viento y marea contra todos los elementos -externos más que internos- que querían influir en la toma de decisiones. Precisamente, el luso fue el que acabó con la compañía de los periodistas en los viajes oficiales del equipo, algo que no sentó muy bien al gremio, que no le perdonó dejar de lado a Iker Casillas para elevar a Diego López. Algunos medios incluso escrachearon al hijo de Mou durante su etapa como jugador del Canillas. Algo que no olvida el entrenador, que habría pedido refuerzo en la política comunicativa, rindiendo cuentas únicamente en contextos de obligada presencia.
Dos años de contrato
Mourinho, que descansa estos días entre Portugal y Londres, donde tiene fijada su residencia junto a su familia, ya ha empezado a trabajar en el futuro del Real Madrid. Para empezar, ha solicitado tener voz y voto en el capítulo de los fichajes -quiere dos centrales, un lateral derecho y un mediocentro-, y ha transmitido a la entidad que contará con su propio ‘staff’ técnico, si bien desea hacerse con los servicios de un madridista reconocido que se desempeñe como un enlace perfecto entre su núcleo de confianza y los jugadores; una especie de Aitor Karanka, para entendernos, aunque el vasco se desempeñó como su segundo de a bordo en su primer ciclo en Chamartín.
El contrato de Mou con el Madrid será de dos años de duración, pero podría alargarse a un tercero. De acuerdo con 'As', esto ocurrirá de manera automática si, durante su estancia en Valdebebas, el equipo se hace con un campeonato de Liga. Pero, antes, habrá que trabajar mucho y resetear un plantel que ha vivido horas tensas en las últimas semanas. Poner todo en orden es la primera gran asignatura pendiente, sobre todo en lo relativo a las estrellas: Fede Valverde, Jude Bellingham, Vinicius, Kylian Mbappé...