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El Mundial casi siempre es sinónimo de cambio y transformación, sobre todo en lo referente a las normas que regulan el balompié y la conducta de los jugadores. Y el torneo que arranca este jueves en el estadio Azteca, con el Méjico-Sudáfrica (21 horas) como pistoletazo de salida de una Copa del Mundo que durará hasta 39 días -la más duradera hasta la fecha-, no es la excepción, puesto que la FIFA ha cogido el testigo de la UEFA y, después de lo ocurrido en la Champions entre Vinicius Junior y Gianluca Prestianni, ha introducido nueva reglamentación para acelerar el juego y penalizar comportamientos que son del todo inapropiados en deportistas de élite. Ya sea con la mano, el brazo o la camiseta, un jugador que se cubra mientras discute será expulsado del partido con una tarjeta roja.
Es la conocida como ‘Ley Vinicius’, que busca penalizar el exceso de picardía de jugadores que, como Prestianni, se llevan las manos a la boca para ocultar lo que les dicen a sus adversarios sobre el campo. En el caso del argentino, Vinicius denunció que le había llamado “mono” el pasado 17 de febrero, poco después de que el extremo del Real Madrid marcara un golazo en Da Luz (0-1), en el margen de la ida de los ‘play-offs’ de la Copa de Europa. La UEFA intervino en el asunto y decidió castigar al futbolista del Benfica con seis partidos de suspensión por "conducta discriminatoria". El encuentro en Lisboa fue suspendido durante más de 10 minutos y compañeros como Kylian Mbappé respaldaron a Vini para que se cancelara definitivamente.
Así pues, en este Mundial se sancionará con tarjeta roja a todos los futbolistas que se tapen la boca en momentos de conflicto. También se limitarán los tiempos de saques de meta y banda, cambios, y asistencia médica, y se ampliará el uso del VAR para segundas amarillas, saques de esquina, y bloqueos en saques de esquina. Sobre el videoarbitraje, cada jugador será escaneado previamente para generar un modelo tridimensional exacto de su cuerpo, con hasta 29 puntos de referencia anatómicos. Estos avatares 3D permitirán seguir con precisión milimétrica cada jugada, especialmente en los fueras de juego, que serán detectados en cuestión de segundos gracias a decenas de cámaras de alta velocidad instaladas en los estadios.
Un precedente hisórico
Aunque no se demostró que Vinicius recibiera ofensas racistas por parte de Prestianni, es evidente que el jugador del Benfica no fue muy ‘cariñoso’ con su oponente luego de taparse la boca con su mano y la camiseta. La UEFA actuó con severidad al respecto, perdiéndose el argentino el choque de vuelta en el Santiago Bernabéu (2-1), y la FIFA ha seguido los mismos pasos, por lo que se deduce que se trata de un precedente absolutamente histórico. No obstante, esto no es óbice para que, en momentos de una charla amistosa entre jugadores, éstos no puedan intentar guardar la privacidad de su conversación con compañeros tapándose la boca, pero nunca en un momento de conflicto o tensión.