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El proyecto estrella de Joan Laporta acumula retrasos, sobrecostes y un presupuesto muy superior al previsto cuando comenzaron las obras. El nuevo Spotify Camp Nou, llamado a convertirse en el gran motor económico del FC Barcelona, podría terminar costando cerca de 1.900 millones de euros, una cifra que refleja hasta qué punto la remodelación se ha alejado del escenario planteado por el club en sus primeros anuncios.
Ni los plazos se han cumplido ni el presupuesto ha resistido el paso del tiempo. Las últimas informaciones apuntan a que el coste total del Espai Barça podría alcanzar esa cifra, muy por encima de los 1.450 millones financiados inicialmente mediante el crédito liderado por Goldman Sachs.
El incremento de la inversión obligaría al club azulgrana a buscar nuevas vías de financiación para completar uno de los proyectos más ambiciosos de su historia, una circunstancia que vuelve a poner el foco sobre la gestión económica de la entidad.
Limak tampoco ha cumplido los plazos
Uno de los grandes argumentos que llevaron al Barcelona a elegir a la constructora turca Limak fue precisamente su compromiso de ejecutar la obra en un tiempo récord.
Joan Laporta defendió públicamente la adjudicación asegurando que la compañía era la única capaz de reducir al mínimo la estancia del equipo en Montjuïc y entregar el estadio completamente terminado en 2026. Sin embargo, ese calendario ha quedado completamente desfasado.
Según las previsiones que manejan actualmente tanto el club como la propia constructora, el estadio no estará finalizado hasta finales de 2028, dos años más tarde de lo anunciado inicialmente. Incluso la instalación de la gran cubierta comenzará más tarde de lo previsto y obligará al Barça a seguir conviviendo con las obras durante varias temporadas.
El coste que no deja de crecer
El aumento del presupuesto tiene que ver con varios factores. Durante la ejecución de la obra se han detectado actuaciones estructurales adicionales que no estaban previstas inicialmente. A ello se suman el fuerte incremento del precio de materiales como el acero, el aluminio o el hormigón, los cambios normativos y las limitaciones de horario impuestas durante parte de la construcción, circunstancias que han elevado de forma considerable la factura final.
Todo ello ha obligado al Barcelona a estudiar nuevas fórmulas de financiación para completar el Espai Barça y asumir unos sobrecostes que no figuraban en la planificación inicial.
El incremento de los costes no solo afecta a la construcción del estadio. También condiciona la planificación económica del club para los próximos años, ya que buena parte de los ingresos previstos dependen precisamente de la explotación comercial del nuevo Camp Nou una vez finalicen las obras y el recinto pueda funcionar a pleno rendimiento.
Una apuesta que no ha dado el resultado esperado
La elección de Limak también generó debate desde el primer momento. El club apostó por la empresa turca por delante de constructoras con una larga trayectoria internacional, convencido de que podía cumplir unos plazos especialmente exigentes.
Tres años después, la realidad es que las previsiones iniciales no se han cumplido. Los retrasos se han acumulado, el presupuesto ha seguido creciendo y la constructora tampoco ha logrado el impulso internacional que esperaba obtener gracias al escaparate que suponía levantar uno de los estadios más importantes del mundo.
De hecho, desde que recibió la adjudicación del Camp Nou, Limak únicamente ha conseguido un gran proyecto futbolístico adicional en Europa: la construcción del nuevo estadio del Luton Town, un escenario de dimensiones muy inferiores al del Barcelona.
Un proyecto bajo la lupa
El Espai Barça continúa siendo la gran apuesta de Joan Laporta para transformar el futuro del club, pero las cifras dibujan hoy un escenario muy distinto al que se presentó cuando arrancó la remodelación.
La gran obra del mandato del presidente azulgrana encara ahora su fase decisiva entre retrasos, sobrecostes y la necesidad de justificar una inversión que ya figura entre las más elevadas realizadas jamás en un estadio de fútbol.