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Carlo Ancelotti es uno de los mejores entrenadores de la historia del fútbol y por ello ha vivido en algunas de las ciudades más importantes del fútbol mundial. Milán, Londres, París, Múnich, Liverpool, Madrid o Río de Janeiro forman parte de una trayectoria difícil de igualar. Sin embargo, cuando quiere desconectar del foco mediático regresa a sus orígenes y opta por volver al lugar que le vio nacer: Reggiolo.
Esta localidad es un tranquilo municipio de unos 9.000 habitantes situado en la región italiana de Emilia-Romaña. Allí nació y, aunque no lo visita con frecuencia debido a sus compromisos profesionales, sigue siendo el rincón al que acude cuando quiere reencontrarse con su pasado y disfrutar de unos días alejados del bullicio de las grandes ciudades.
Todos aquellos que le conocen destacan su carácter tranquilos. Más allá de su currículum y de haber convivido con la presión permanente del fútbol de élite, nunca ha ocultado el apego que siente por sus raíces y por la vida sencilla que conoció durante su infancia en Reggiolo.
El símbolo de Reggiolo: una fortaleza de casi 900 años de historia
El gran símbolo de Reggiolo es la Rocca, una imponente fortaleza construida durante la primera mitad del siglo XII con un claro objetivo defensivo frente a las fuerzas procedentes de Mantua.
A pesar del paso del tiempo, la fortaleza continúa siendo el monumento más representativo del municipio y uno de los principales reclamos para quienes visitan esta zona del norte de Italia. Sus gruesos muros recuerdan la importancia estratégica que tuvo Reggiolo durante la Edad Media y permiten comprender buena parte de la historia de la región.
A la hora de pasear por el entorno de la Rocca supone viajar varios siglos atrás y descubrir un patrimonio que ha logrado conservar buena parte de su esencia.
Sitio ideal para perderse en la naturaleza
Muy cerca del casco urbano se encuentra uno de los espacios naturales más interesantes de la zona: las Valli di Novellara e Reggiolo.
Este paraje protegido ofrece diferentes rutas para practicar senderismo o recorrer en bicicleta la llanura de Emilia-Romaña. Humedales, caminos rurales y una rica fauna convierten este enclave en un lugar perfecto para quienes buscan tranquilidad y contacto con la naturaleza.
Por esta razón, no resulta difícil entender por qué Ancelotti encuentra aquí el ambiente ideal para desconectar después de tantos años sometido a la presión del fútbol de élite.
Un pueblo marcado por sus raíces
Aunque su carrera le ha llevado por algunos de los clubes más importantes del planeta, Reggiolo sigue ocupando un lugar especial en la vida del entrenador italiano. Allí dio sus primeros pasos, creció junto a su familia y comenzó a construir el carácter tranquilo que siempre ha transmitido tanto dentro como fuera de los banquillos.
El municipio conserva el ambiente de los pequeños pueblos italianos, con plazas tranquilas, comercios tradicionales y una vida muy alejada del ritmo de las grandes capitales europeas.
La gastronomía de Reggiolo
Esta localidad cuenta con una gastronomía espectacular, llegando al punto de que es una de las zonas gastronómicas más prestigiosas de Italia. Muy cerca de Reggiolo abundan restaurantes donde degustar especialidades como los tortelli emiliani, el Parmigiano Reggiano, el prosciutto o el tradicional vinagre balsámico de la región.