El ex entrenador del Real Madrid, Pablo Laso, ha concedido una jugosa charla organizada por la Federación Vasca de baloncesto en la que ha hablado de muchas cosas, varias de ellas relacionadas con el vestuario del equipo madridista y las decisiones que tuvo que tomar dirigiendo a los blancos.
El 'lío' con Heurtel
“Pablo Laso no descartó a Heurtel, la verdad es que el jugador se quitó solo ¿Vosotros os creéis que yo retiré a este jugador sólo por salir una noche? Sería de tontos, Thomas es uno de los cinco o seis mejores jugadores que he entrenado en mi vida pero mi manera de ver el baloncesto es la de que somos un equipo que gana y que pierde, todos juntos. No vale lo de que hemos ganado y ellos han perdido”.
Ofertas para volver a entrenar
“Tampoco es cuestión de decir sí al primero que te llama. No tengo prisa por entrenar”.
''Duro' con los jugadores del Madrid
“Yo al delegado del Madrid le decía que pusiera los entrenamientos a las diez de la mañana y me daba igual que hubiéramos llegado unas horas antes desde Tel Aviv. A mí tampoco me apetecía tener que levantarme pero son decisiones que tiene que tomar un entrenador".
Su llegada al Madrid y la 'mentira' sobre Tomic
"Tenía una idea clara de lo que quería hacer. Los dos Sergios eran unos bases increíbles. Fichamos a Carroll porque necesitábamos ese tipo de jugadores. Luego teníamos una estrella como Mirotic y a jugadores que ayudaban en todas las facetas para dar consistencia (...) Yo no quité a Tomic, es incierto. Sólo pensaba que era mejor contar con Slaughter en ese puesto pero fue una decisión mía, de entrenador".
Adaptarse para entrenar al Madrid
“No se puede entrenar igual al cadete femenino del San Viator que al Real Madrid. El que piense lo contrario seguro que se equivoca”.
Insultos al Laso entrenador del Madrid
"Cuando estoy en el banquillo lo vivo con pasión. Va dentro de mí, me mosqueo hasta cuando veo los partidos por televisión. La primera vez que vine a Vitoria como entrenador del Madrid me empezaron a insultar. Miré a la grada y vi a un tipo que conocía de toda la vida. A las cuatro semanas me lo encontré en un bar y me pegó un par de abrazos. No iba contra Pablo Laso sino contra lo que significaba Laso aquel día".
La soledad del entrenador
“El entrenador se siente muy solo a menudo. Solo ante el club, los agentes, los padres, la prensa, los jugadores y otros frentes. Si tú esto no lo aceptas, vas mal”