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Que España es un país de primera no es algo que digamos los españoles por decir, ya que el razonamiento, además de emocional, responde a una realidad lo suficiente vasta: nuestro territorio es muy variado y eso le hace ser inmensamente rico. Tan es así que, por ejemplo, en el País Vasco se puede encontrar una ciudad muy similar a París, ya que tiene un aire afrancesado debido a las invasiones de esta nación. Hablamos de San Sebastián, que ha sido una urbe muy ligada a la monarquía borbónica en España.
Perteneciente a la provincia de Guipúzcoa, de la que es capital, San Sebastián también es una ciudad muy famosa por su Ayuntamiento, que está inspirado en el Casino de Montecarlo, y la Diputación tiene una fachada parecida a la de la Ópera de París, lo dice mucho de la inspiración francesa que tiene esta urbe vasca.

El principal motivo por el que San Sebastián tiene muchas semejanzas con Francia se debe a que cuenta con construcciones y edificios de inspiración parisina al estilo Belle Époque, que es el período de auge cultural, económico y científico en Europa, aproximadamente entre 1871 y 1914, marcado por la paz, el progreso tecnológico, el refinamiento artístico y el optimismo burgués. París, en este sentido, fue todo un ejemplo en el Viejo Continente.
San Sebastián fue fijado por la reina María Cristina como su lugar de vacaciones de verano, por lo que cada año personas de gran importancia paseaban por sus calles y su mítica playa de La Concha. Así, se convirtió en una de las ciudades más selectivas durante el primer tercio del siglo XX, reuniendo no sólo a la Casa Real sino también a importantes miembros de la aristocracia española e incluso europea.
La gastronomía, elemento clave
La gastronomía es uno de los elementos más diferenciales de San Sebastián. En este sentido, se recomienda probar la experiencia culinaria tanto en bares informales como en restaurantes de renombre, con precios que varían desde pintxos accesibles (2-4 €) hasta opciones de lujo. Entre las primeras, destacan los pintxos en la Parte Vieja (gildas, tortilla, croquetas...) y las sidrerías, en tanto que en las segundas se encuentran los resturantes que tienen estrellas Michelin.
Como materias primas sobresalen el bacalao al pil-pil, marmitako (guiso de atún/bonito), el txangurro (centollo al horno) y las kokotxas de merluza en salsa verde. La tarta de queso estilo La Viña y la panchineta (hojaldre con crema y almendras) son los postres más relevantes mientras que el txacoli (vino blanco seco) y la sidra local conforman las bebidas más icónicas.