Los expertos coinciden: no hay que beber café nada más despertarse por una explicación científica y es que acelera el cortisol para el resto del día

Tomar la bebida energética más consumida en el mundo al levantarse tiene grandes desventajas, ya que es mejor retrasar

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Una mujer, sosteniendo sobre sus manos una taza de café solo.
Una mujer, sosteniendo sobre sus manos una taza de café solo.

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El café es un indispensable en todas las mañanas de muchas personas, ya que es la bebida por la que se opta para activarse a primera hora del día y, aunque ha estado condenada por muchos doctores, en los últimos tiempos ha escapado del veto de la ciencia. No obstante, los expertos han señalado las pautas que hay que seguir para su ingesta, recomendando encarecidamente no tomarlo nada más despertarse y todo con una explicación científica, ya que podría acelerar el cortisol para el resto de día, siendo una desventaja importante a la hora de afrontar lo que queda de jornada hasta que somos capaces de retirarnos a la cama nuevamente. 

Retrasar la primera taza de café una hora después de levantarse ayuda a regular los niveles de cortisol, evitando un pico adicional de esta hormona que puede causar nerviosismo. El cortisol natural, o ‘café interno’, proporciona energía suficiente para empezar el día. Además, beber agua al despertar combate la deshidratación, reduce la retención de líquidos y mejora la claridad mental, por lo que es más aconsejable postergar el desayuno a base de café a primera hora de la mañana, ya que el recuelo es, al final, mucho más que cafeína, puesto que se trata de una bebida muy compleja debido a su composición química. 

Dicho lo cual, diversos estudios han indicado que se pueden tomar varias tazas de café al día porque estimula la mitofagia, un proceso celular que repara las mitocondrias dañadas para alcanzar el equilibrio celular. Aunque lo mejor, a la hora de digerirlo, es que el grano sea de alta calidad (arábica por ejemplo) y, si se quiere tomar con leche, optar por la de avena, por ser ésta más sana y nutritiva. Claro que cada uno siempre se decanta por la opción a la que está más acostumbrado y son muchos los que ya sólo toman café solo, sin necesidad de mezclarlo con ningún tipo de bebida. 

El café, fundamental 

El café puede resultar positivo sobre el cuerpo y el cerebro, dado que es una bebida estimulante debido a la cafeína. Tomarlo nos suele aportar mayor capacidad de concentración, pero no sólo afecta al cerebro, también es relevante para el sistema digestivo, los riñones o el corazón. De esta manera, provoca un incremento transitorio en la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, que es una de las principales causas por las que durante tanto tiempo estuvo absolutamente vetado. 

Pero conviene señalar que el café también está relacionado con un menor riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, hepático y de próstata. De ahí que, para muchos, sea fundamental en su día, siempre y cuando su uso sea moderado y equilibrado. Porque, en dosis adecuadas, el café es seguro y beneficioso para la salud.